El Hospital Universitario Marqués de Valdecilla ha acogido una jornada sobre cuidados paliativos bajo el lema ‘Anticipar para cuidar’, en la que profesionales sanitarios y representantes de distintos ámbitos han abordado el final de la vida desde perspectivas clínicas, asistenciales y sociales. El encuentro, organizado por la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SOCPAL) en colaboración con la Consejería de Salud, el Servicio Cántabro de Salud (SCS) y el propio hospital, ha servido para analizar los avances en este ámbito y reivindicar una atención más humana a las personas con enfermedades avanzadas.
La directora general de Farmacia, Humanización y Coordinación Sociosanitaria, María Isabel Priede, ha defendido que «humanizar no debería ser algo añadido a la asistencia. Debería estar en el centro de todo lo que hacemos». En este sentido, ha recordado que «detrás de cada diagnóstico hay mucho más que una enfermedad», ya que cada paciente tiene su propia historia, sus afectos, sus miedos y sus proyectos.
El Registro de Voluntades Previas aumenta un 9,3%
Priede ha puesto el foco en el Registro de Voluntades Previas, que permite dejar constancia de cómo desea una persona que se desarrolle su atención cuando ya no pueda expresar sus decisiones. Según ha explicado, detrás de cada documento hay alguien que ha reflexionado sobre cómo quiere ser cuidado y qué decisiones le gustaría que se respetasen. «Respetar la voluntad de una persona también es una de las formas más profundas de cuidar», ha subrayado.
El registro, gestionado por la Dirección General de Farmacia, ha contabilizado 1.677 solicitudes de voluntades previas en lo que va de año, un 9,3% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior. La responsable autonómica ha destacado también la dimensión social y comunitaria de los cuidados paliativos, al considerar que nadie debería afrontar el final de su vida en soledad ni sentirse desatendidas las personas que cuidan, acompañan o deben tomar decisiones difíciles.
«Siempre podemos intentar cuidar mejor», ha señalado Priede al referirse a las situaciones en las que no es posible curar o modificar el curso de una enfermedad. A su juicio, esa atención también implica preguntar a tiempo, escuchar sin prisas y acompañar sin abandonar al paciente.
Los límites de los tratamientos y la planificación anticipada
La jornada se ha desarrollado en el salón de actos Gómez Durán, con sesiones de mañana y tarde estructuradas en cuatro asambleas plenarias y sus correspondientes mesas redondas. Entre los asuntos abordados han figurado los límites del soporte transfusional, la planificación anticipada de decisiones y el papel de las voluntades previas en la atención al final de la vida.
También se han tratado los cuidados paliativos comunitarios y las decisiones anticipadas cuando no existe una red de apoyo, junto con cuestiones como el nuevo grado de dependencia 3 plus y la necesidad de reducir el estigma asociado a este tipo de atención. El encuentro estaba dirigido tanto a profesionales sanitarios como a la ciudadanía, con el objetivo de mejorar la gestión del proceso paliativo desde Atención Primaria y el ámbito hospitalario.
Durante la sesión de tarde, el debate se ha centrado en la pregunta ‘¿Hasta cuándo?’ y en los criterios para mantener o adecuar tratamientos como las transfusiones, la diálisis o la quimioterapia. La planificación anticipada de decisiones ha constituido el otro gran eje, con especial atención a su diferencia respecto a las voluntades anticipadas y a las decisiones que deben afrontar los profesionales y las familias en el acompañamiento de pacientes pediátricos al final de la vida.
Los participantes han coincidido en la importancia de reforzar la humanización en esta etapa. Valdecilla cuenta con una trayectoria destacada en este campo, ya que fue el primer hospital en poner en marcha una Unidad de Cuidados Paliativos, impulsada por el oncólogo Jaime Sanz Ortiz.

