Es 25 de agosto. El Parlamento de Cantabria está prácticamente vacío cuando Leticia Díaz, letrada del Gobierno de Cantabria de formación y portavoz de VOX en la Cámara desde el inicio de la legislatura, atiende a Galerna Press a las puertas del nuevo curso parlamentario, el último antes de las elecciones autonómicas de 2027. Llega con el mismo perfil combativo que la ha caracterizado desde que dejó el PP, donde fue consejera de Presidencia con Ignacio Diego, y no rehúye ninguno de los asuntos que han marcado su verano, desde la crisis migratoria de Ceuta hasta la investigación judicial que la salpica.
Preguntada por si se ve encabezando la lista de VOX a las autonómicas de 2027, Díaz no lo confirma ni lo descarta: “tendrían que cambiar muchas cosas, pero veremos si cambian o no”, responde, y añade que si esas cosas no cambian no tiene “ningún problema en estar” en su actual puesto de trabajo: “me encanta mi trabajo”. Por “cosas que tendrían que cambiar” se refiere, explica, a asuntos que lleva denunciando desde hace tiempo sin que el partido haya actuado “en tiempo y forma”, aunque no concreta cuáles. Sobre el papel que debería jugar su partido tras esas elecciones, es más concreta: espera que el próximo Gobierno cuente con “un peso muy notable” de VOX en el Ejecutivo, no en la oposición, y confía en que el contexto político nacional termine forzando un cambio en la decisión de la presidenta Sáenz de Buruaga de no haber contado con su partido para gobernar en esta legislatura.
Díaz, además, habla con extensión de la crisis interna de su partido: la salida de Cristóbal Palacio del grupo hace dos años, a quien atribuye “una obsesión enfermiza” contra ella, y con quien asegura no tener hoy “ninguna relación”. También aborda la investigación judicial por el caso del bolígrafo grabador —hallado en el despacho del grupo tras una denuncia de dos diputados y dos asesores del propio partido—, que califica de “montaje” que “habrá que desarmar en sede judicial”. Sobre su paso, a los 22 años, por la asociación que con el tiempo se convirtió en la Fundación Cuin, hoy gestora del centro de menores migrantes de Cartes, rechaza cualquier contradicción con su actual rechazo a estos centros: recuerda que en 1993, cuando se creó la asociación, “el concepto de mena ni existía”, y que su trabajo entonces se dirigía a familias vulnerables ya asentadas en Cantabria, no a menores extranjeros no acompañados. “Volvería a hacerlo”, afirma. Reconoce también que uno de sus hijos vive de alquiler en una habitación fuera de Cantabria porque no puede permitirse otra cosa, y cuestiona la gestión del Gobierno regional en tres frentes muy concretos: una lista de espera quirúrgica que es la más alta de España, casi 3.000 ataques de lobo al año pese a la salida del animal del listado de especies protegidas, y unas ayudas por la sequía que, según denuncia, llegan tarde y mal repartidas.
Sobre el trato mediático que ha recibido en los últimos meses, Díaz habla de una “absoluta cacería” y un “hostigamiento” que atribuye al mismo origen que la denuncia del bolígrafo: “aquí siguen el relato de Cristóbal y de los integrantes del montaje”, sostiene, y acusa a “el medio hegemónico” —sin citarlo por su nombre— de darle voz sin contrastarlo. Cita como ejemplo la cobertura de su paso por la Fundación Cuin, que califica de “otro chiste”, y recuerda una polémica anterior, cuando era consejera, en la que se vio salpicado un familiar suyo. Aclara, eso sí, que su estrategia no es responder en el momento: “yo no he entrado nunca al trapo (…) eso hay que hacerlo ante los tribunales”, zanja, y remite cualquier respuesta de fondo al proceso judicial en marcha.
Ceuta: “Invasión en toda regla”
Preguntada por la crisis migratoria de Ceuta, Díaz corrige al periodista antes de responder: “usted le llama crisis migratoria, yo le llamo invasión en toda regla”, defiende que “hay que empezar a utilizar los términos sin ese buenismo que nos ha llevado a muy malos derroteros” y llega a calificar al Gobierno de Pedro Sánchez de “una verdadera mafia” que, sostiene, se ha cargado la separación de poderes que sustenta la democracia. Sobre la Conferencia Sectorial del 27 de agosto, en la que se decidirá el reparto de menores no acompañados, defiende que no hay que negociar con ese Gobierno —“a la mafia no se le hace el juego”— y reclama las reformas legales necesarias para que las devoluciones prometidas sean reales, porque “no es suficiente con que una ministra diga que Ceuta no se toca”. Sobre el reparto de menores en Cantabria, plantea que “hay que recurrirlo” y defiende que la responsabilidad recae en el país de origen: “un país tiene que defender a sus nacionales, por lo tanto Marruecos lo que tiene que hacer es intentar que sus nacionales, sus menores, estén con sus familias” o, en su defecto, con los servicios sociales marroquíes. Distingue esa situación de los “casos excepcionalísimos de refugiados o de asilo”, que sostiene que siguen “otro cauce”, pero insiste en que no es la situación de “la población mayoritaria que ha protagonizado esa invasión, que es la marroquí”.
Financiación y relación con el PP
En financiación autonómica, Díaz rechaza cualquier negociación con el Gobierno central mientras esté gobernado por el PSOE, al que acusa de ceder a “privilegios” territoriales a cambio de los votos que le faltan en el Congreso, y reclama partir de “un presupuesto base cero” fundamentado en la igualdad entre españoles. Sobre si Cantabria está sobrefinanciada, como sugiere el reparto per cápita, matiza que el coste real de servicios como el transporte escolar depende de la orografía: “cuesta el doble o el triple que sostenerlo en la Comunidad de Madrid”.
Sobre su relación personal con la presidenta Sáenz de Buruaga, la define como “muy buena” pese a lo que “diga el medio hegemónico”, aunque reconoce que algunas declaraciones de la presidenta le han “dolido especialmente” por atribuirle intenciones que no comparte. Sostiene que las posturas que hoy defiende VOX son las mismas que Buruaga defendía “allá por el 2011”, cuando ambas coincidían en el PP, y atribuye el desencuentro actual a un giro del partido: “el Partido Popular ha ido girando en ese buenismo”. Recuerda que el pacto de la Ley de Simplificación Administrativa demuestra que el entendimiento es posible, pero también sostiene, con datos que dice poder demostrar en el Parlamento, que el PP vota con el PSOE con más frecuencia que con VOX. Sobre el PROT, el gran proyecto pendiente del consejero Roberto Media, se queja de la posición en la que sitúan a su partido: “somos el plato de segunda mesa”, en referencia a que el Gobierno solo recurriría a VOX si fallan las negociaciones con PRC y PSOE.
Sobre el papel del PRC como socio parlamentario habitual del PP, es más dura: sostiene que a la presidenta “le faltó tiempo (…) para coger el guante de Revilla” a cambio de no hablar de corrupción y esconder “bajo la alfombra” los asuntos de obras públicas, y describe como puro “circo” las desavenencias puntuales entre ambos partidos, frente a lo que considera la verdadera diferencia con VOX: “VOX exige no solo promesas, sino que exige que se cumplan determinadas cosas y ponen en evidencia muchas cosas”. Sobre la etapa del PP con Ignacio Diego, de quien ella misma fue consejera, no elude la autocrítica: cita como “la decepción mayor” el no haber sido “contundentes con la corrupción del gobierno anterior”, y acusa al actual Gobierno de tratar a los ciudadanos “como idiotas” al vender medidas, como la deflactación fiscal, que en la práctica no se aplican. Con la otra gran fuerza de la oposición, define como “cordial” su trato con la portavoz del PRC, Paula Fernández, con quien coincide en varias comisiones, y precisa que la única diputada con la que no tiene ninguna relación es con Cristóbal Palacio. Preguntada por unas declaraciones de Fernández en las que esta aseguraba que apenas se le veía en el despacho durante su etapa como consejera, Díaz duda de esa versión y recuerda que el trabajo de una letrada del Gobierno se desarrolla sobre todo en los tribunales, no en el despacho ministerial: “un letrado que no está en el despacho no lleva los pleitos”, zanja, y anuncia que se lo preguntará directamente a Fernández.
Ganadería y sanidad: “Si la ayuda llega cuando ya me he arruinado, no vale para nada”
En ganadería, la salida del lobo del listado de especies protegidas al norte del Duero no se ha traducido, según Díaz, en ninguna mejora real: “tengo casi 3.000 ataques de lobo. ¿Por lo tanto qué he mejorado? Eso se ve en los resultados”. Sobre los tres millones de euros anunciados esta semana para paliar la sequía, no cuestiona la cifra sino el reparto, al considerar que las bases no distinguen entre hectáreas afectadas y cabezas de ganado, y denuncia además la burocracia que rodea este tipo de ayudas: pone como ejemplo a ganaderos que renuncian a solicitarlas porque tramitarlas les cuesta más de lo que reciben —“si me van a dar 60 para algo que me va a costar prepararlo 80, pues mire usted, no me sale la cuenta”— y acusa al Gobierno de desconocer la realidad del sector: “parece que el gobierno vive en la inopia o se cree que todos los ganaderos son ingenieros informáticos”. Sobre un sector que, dice, ya está “próximo a la ruina”, insiste en que las ayudas llegan tarde: “si a mí me llega la ayuda cuando ya me he arruinado, es que probablemente esa ayuda no valga para nada”. Sobre la gestión del Gobierno regional frente al central, recuerda que la consejera de Ganadería presumió de haber sido “los primeros en reaccionar” ante un brote de enfermedad hemorrágica epizoótica y acabaron siendo “los últimos en ejecutar”, y traslada la responsabilidad de fondo al Gobierno de España, al que acusa de sacrificar el campo español en Bruselas: la agenda 2030, sostiene, “va a suponer la pérdida de la soberanía alimentaria para España” a través de acuerdos como Mercosur, que a su juicio suponen “cambiar coches por sector primario”.
En sanidad, Cantabria cerró 2025 con la tasa de lista de espera quirúrgica más alta de España, siete puntos por encima de la media. Díaz reprocha al Gobierno no haber tenido en cuenta las propuestas presupuestarias que VOX entregó por escrito, y que acabaron, según relata, en un nuevo pacto con el PRC. Sobre la exgerente de Valdecilla, María Dolores Acón, que habló de una posible “agenda oculta” en las listas de espera antes de dimitir, sostiene que aquello “no se aclaró” y que “buscaron una cabeza de turco” en una profesional que, a su juicio, fue penalizada por hablar con sinceridad. Respalda también a la portavoz nacional de Sanidad de VOX, que calificó las listas de espera de “criminales”: cuenta que este verano, con personas cercanas a ella en el servicio de urgencias, los errores de triaje fueron “tan irregulares, por ser suave, que les podía haber costado la vida”.
Vivienda y turismo: “El currito de a pie no tiene opciones en Cantabria”
Preguntada por la subida de precios de la vivienda, Díaz enlaza el problema con la tasa de emancipación juvenil, “la peor de España” según sostiene, y con una inflación que, a su juicio, “se come cualquier salario” por mucho que suban los sueldos. Lo ilustra desde la experiencia propia: “los jóvenes que trabajan a lo más que pueden acceder hoy en día es a una habitación. Alquilar una habitación. Lo digo además, lo puedo decir hasta en primera persona, porque alguno de mis hijos vive en esas condiciones estando fuera de Cantabria”. Sobre las zonas tensionadas, la fórmula que impulsa el Gobierno central y que VOX rechazó en el pleno cántabro, sostiene que no ha funcionado en ningún sitio donde se ha aplicado: “mire dónde se han declarado, ¿ha mejorado algo? No, no ha mejorado”. Atribuye la subida de precios a la llegada de compradores con mayor poder adquisitivo de fuera de la región, frente a un cántabro medio que, dice, “no tiene opciones”. Sobre Casa 47, la empresa pública estatal que no tiene ninguna promoción activa en Cantabria, matiza que sí hay proyectos en marcha a través de Gesvica, aunque los considera “manifiestamente insuficientes”: “si yo necesito sacar al mercado 100.000 viviendas y saco 100, pues oiga, estupendo, pero es que necesito 100.000”.
Sobre el turismo, no lo estigmatiza —“por supuesto que el turismo es esencial en Cantabria”— pero señala la presión que genera sobre los servicios públicos, con dos anécdotas propias del verano: media hora para aparcar en un parking del centro de Santander y una visita a urgencias en la que, según cuenta, ella era la única paciente cántabra en la sala de espera. Pone como ejemplo Laredo, que “multiplica por diez su población” en temporada alta sin que los servicios se refuercen en la misma proporción, y atribuye el problema a la falta de planificación: “este Gobierno vende mucho, es fantástico para la propaganda, pero luego para las realidades parece que todas se dejan para la próxima legislatura”.
El Bocal: “¿Cómo es posible que cerremos esa incidencia con un mero traslado?”
VOX llevó al Parlamento una proposición no de ley para revisar los protocolos del 112 tras la tragedia de El Bocal, y se quedó sola: la rechazaron PP, PRC, PSOE y hasta el diputado no adscrito Cristóbal Palacio. Díaz defiende que actuaron “con absoluta lealtad institucional” y que la propuesta, elaborada tras hablar con expertos en emergencias, resultó incómoda porque dejaba en evidencia “tanto lo que se había hecho como, sobre todo, lo que se había dejado de hacer”. Lo ilustra con un ejemplo que atribuye a un alcalde regionalista: un fin de semana cualquiera, ante el aviso de un supuesto perro abandonado, el 112 dejó la incidencia abierta hasta comprobar al día siguiente que no había tal perro. “Mi pregunta es: ¿cómo es posible que un ciudadano con cierta desesperación llame al 112 para decir que hay un riesgo vital, que hay un puente en unas condiciones que si pasa alguien se mata, y que nosotros cerremos esa incidencia con un mero traslado desde el 112 a un tercero?”, plantea. Rechaza además que su formación utilizara la tragedia como arma política —“todo lo contrario”— y advierte de que, como el protocolo no se ha cambiado, lo ocurrido en El Bocal “claro que puede volver a pasar”.
El futuro: ni sí ni no
Sobre si encabezará la lista de VOX en 2027, Díaz mantiene la misma ambigüedad con la que responde al principio: “no lo he dicho ni que sí ni que no. Estoy diciendo que tendrían que cambiar algunas cosas”. Sobre el papel que debería jugar VOX tras esas elecciones, responde “espero que no” cuando se le pregunta si su partido seguirá fuera del Gobierno. Sobre si su formación podrá presentarse unida a todos los ayuntamientos de Cantabria pese a las tensiones de los últimos años, responde sin ambigüedad: “por supuesto que sí”, y deja una promesa para el caso de que finalmente encabece la lista al Parlamento: “lo haré desde la absoluta lealtad y desde la absoluta unidad con el resto de mis compañeros. Faltaría más”.

