Agosto solía ser el mes del verde radiante en los valles del norte de España, pero este año el paisaje muestra una estampa atípica y desoladora. La sequía extrema y las altas temperaturas han puesto contra las cuerdas a los ganaderos cántabros, quienes contemplan cómo los pastos se agotan en mitad del verano, dejando a las explotaciones sin capacidad para alimentar a sus animales de forma natural.
Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología certifican la magnitud del fenómeno: julio de 2026 ha sido el mes más seco registrado en España desde 1961, con apenas un 26% de la precipitación normal. El impacto ha golpeado de lleno a la cornisa cantábrica. En Galicia las lluvias se quedaron en apenas 5 l/m² (un 86% menos de lo habitual), en Asturias la estación del aeropuerto registró un 38% de la lluvia normal y en Cantabria solo cayeron 27,8 l/m² (un 45% menos de lo esperado). En el País Vasco, las temperaturas se situaron 3,6°C por encima del promedio histórico.
En Cantabria, la falta de agua se siente de norte a sur. En Liébana, los puertos de montaña presentan un aspecto desolador, convertidos en un auténtico secarral con abrevaderos vacíos y arroyos sin caudal, obligando a las vacas a caminar sin descanso. En Campoo, la falta de precipitaciones acumulada desde el invierno ha reducido los suelos casi a tierra, forzando a los ganaderos a retirar el ganado a unas instalaciones donde el agua también empieza a escasear. Incluso en la costa, tradicionalmente más húmeda, la pérdida de pastos ha alterado por completo el manejo habitual del ganado.
Una «tormenta perfecta» sobre la rentabilidad del sector
Ante la imposibilidad de asumir el desmedido incremento de los costes de producción —agravado por la subida del carburante en un 33%, la paja de cebada por encima del 25% y los forrajes hasta un 50%—, el secretario general de UGAM-COAG, Luis Pérez Portilla, encendió todas las alarmas. La organización alertaba de que la falta de hierba estaba obligando a numerosos productores a consumir las reservas guardadas para el invierno, o bien a adelantar la venta de reses y acelerar el desvieje para reducir la carga sobre unos prados exhaustos.
Luis Pérez Potilla (UGAM-COAG): «La situación es de enorme incertidumbre y los ganaderos estamos muy preocupados»
Esta crisis forrajera coincide con una «tormenta perfecta»: los precios de la carne han bajado más de un euro por kilo debido a problemas sanitarios como la Enfermedad Hemorrágica Epizootica, la dermatosis y los recurrentes ataques del lobo en comarcas como Campoo. A esto se le suma la parálisis de los acuerdos comerciales con Marruecos hasta noviembre y una bajada estimada de entre el 30% y el 50% en la producción de maíz, vital para las granjas lácteas. Ante la falta de oferta nacional, la paja y el heno se disputan con compradores de Portugal, Francia y regiones castigadas por incendios como Andalucía o Castilla-La Mancha.
La crisis económica e hídrica asfixia a toda la franja cantábrica. En Asturias, las pérdidas en la cosecha de maíz forrajero se estiman entre el 60% y el 80%. En Galicia (especialmente en Lugo y Ourense), los cultivos destinados al alimento ganadero acumulan mermas superiores al 60%, obligando a las cooperativas cárnicas a realizar compras agrupadas para intentar contener el impacto. En valles vascos y navarros como Baztan, Gorbeia y Karrantza, el agostamiento es severo y el abastecimiento de agua en granjas ha entrado en fase crítica.
Por todo ello, desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) exigieron la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia, reclamando líneas de ayuda directa, suministro de agua en cisternas para cuencas como la del Pas, créditos blandos y el anticipo de la PAC.
Choque político y presión en el Parlamento regional
El problema saltó de inmediato al debate parlamentario. La diputada y candidata del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), Paula Fernández Viaña, remitió una carta a la presidenta autonómica, María José Sáenz de Buruaga, exigiendo un paquete extraordinario de ayudas de al menos 10 millones de euros. Fernández Viaña expuso que: «En agosto de 2022 el Ejecutivo anterior encargó un informe al Centro de Investigación y Formación Agrarias para regular subvenciones directas por sequía». También puso como ejemplo la línea de 550.000 euros aprobada en La Rioja para aportar liquidez al sector.
Paula Fernández Viaña (PRC): «Es necesario evaluar y cuantificar los daños, pero eso no puede significar esperar»


La respuesta del Ejecutivo del Partido Popular de Cantabria no se hizo esperar. La diputada y portavoz de Ganadería del PP, Belén Ceballos, reprochó al PRC que reclame 10 millones: «Sin ningún dato técnico en la mano», y aseguró que el grupo regionalista no puede dar lecciones en esta materia. Según la parlamentaria popular, en 2022 el Gobierno de Revilla no aportó fondos autonómicos propios, sino que se limitó a gestionar ayudas procedentes del Ministerio de Agricultura en un proceso que tardó cinco meses en abonarse. Ceballos ha defendido la gestión del Gobierno de Buruaga destacando el Plan de Recría dotado con 9 millones de euros, las ayudas a la producción de carne y el futuro Plan de la Leche.
Belén Ceballos (PP): «Lecciones del PRC, ninguna: nunca articularon ayudas propias para la sequía»
3 millones de ayuda directa del Gobierno cántabro
Tras días de evaluación y tensión política, la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación ha hecho públicos los informes técnicos que confirman oficialmente la catástrofe en el campo cántabro. La consejera María Jesús Susinos, tras reunirse con las OPAs, cooperativas, AFCA y la Federación de Razas Cárnicas, ha confirmado lo que era un secreto a voces: «La comunidad atraviesa una sequía agrícola generalizada».
Los informes elaborados por la Dirección General de Desarrollo Rural y el Centro de Investigación y Formación Agraria —utilizando el modelo de evaluación PUERTO en 11 estaciones meteorológicas— revelan desplomes en la producción potencial de pastos y cultivos forrajeros de entre un 18,62% y un 32,07%.
La pérdida de pastos por comarcas refleja con crudeza la afección real en el mapa regional:
- Pas-Iguña: 32,00% de pérdida.
- Zona Costera: 28,23% de pérdida.
- Reinosa (Campoo): 25,31% de pérdida.
- Tudanca y Cabuérniga: 23,43% de pérdida.
- Liébana: 18,62% de pérdida.
Ante esta radiografía de pérdidas, Susinos anunció la activación inmediata de un fondo de 3 millones de euros en ayudas directas financiados íntegramente con recursos propios del Gobierno de Cantabria, dirigidos a 2.309 ganaderos y agricultores a título principal.
María Jesús Susinos (PP): «Con independencia de cuál sea la decisión del Gobierno de España, Cantabria no va a quedarse de brazos cruzados»


La medida se estructurará mediante un Decreto de Concesión Directa «para agilizar los pagos», tomando como base la máxima superficie certificada en la última PAC de cada beneficiario. Paralelamente, la consejera ha enviado una carta al ministro de Agricultura, Luis Planas, exigiendo «una partida de emergencia estatal que complemente este esfuerzo autonómico».
Asimismo, la Consejería ha planteado que este fenómeno «dejará de ser coyuntural para convertirse en una amenaza estructural», proponiendo la creación de una mesa de trabajo permanente para revisar la cobertura de Agroseguro ante pérdidas de forraje y explorar la gestión autonómica de compras conjuntas de alimento.
Mientras el auxilio financiero empieza a tramitarse en despachos e instituciones, los ganaderos cántabros aguardan con urgencia la llegada del dinero a sus cuentas, intentando sostener a sus explotaciones antes de que los daños sobre la cabaña ganadera de la franja cantábrica sean irreversibles.
