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Felipe Piña (PRC): «Gema Igual prefiere la política de la foto, la paella y los toros antes que salvar a Santander de una situación crítica»

El portavoz regionalista denuncia el “caos total” de una ciudad “desguazada” por la falta de mantenimiento y advierte que “ningún alcalde podrá sacarla de la atolladera sin ayuda de otras administraciones”
Felipe Piña atiende a Galerna Press en Cueto (Santander) | Daniel Martínez

Felipe Piña recibe a Galerna Press en Cueto y arremete contra la gestión de la alcaldesa Gema Igual (PP), a quien acusa de “soberbia” y “prepotencia”, y de gobernar bajo un “modelo de pan y circo”, mientras “la ciudad sufre un caos generalizado y un grave abandono de sus infraestructuras públicas”. Piña denuncia “la pésima gestión” del consistorio en relación con el Racing, el cierre del parking de Pombo por graves grietas “tras ignorar las alertas”, la falta de mantenimiento “que provoca inundaciones”, el gasto de millones en proyectos fallidos como el “Smart Humo” o reformas “innecesarias” como la de los Jardines de Piquío.

Hablemos del Racing. Apenas unas horas antes del partido que podía certificar el ascenso del club a la élite 14 años después, la alcaldesa convocó una rueda de prensa en medio de un clima marcado por la euforia social y un evidente cruce de reproches. Pancartas contra la regidora en la grada, ausencia de celebración en el Ayuntamiento de Santander y, de fondo, los siempre presentes convenios. ¿Qué ha pasado aquí?

Lo primero es felicitar a la plantilla, a los directivos y, sobre todo, a una afición que llevaba años sufriendo escenarios muy adversos como consecuencia de determinadas gestiones. Es una noticia extraordinaria para nuestra ciudad y para Cantabria. Veía la cara de mi hija y me reflejaba en ella: esa emoción que uno siente con el deporte, y más aún con el equipo de nuestra ciudad.

En segundo lugar, la escenificación teatral en la que se ha convertido la relación entre el equipo de gobierno, personificado en la señora Igual, y el club me ha dejado muy desconcertado. Todo ello revela una mala gestión de un equipamiento público como es el estadio de El Sardinero, que, al igual que el resto de la ciudad, atraviesa una situación delicada. También ha influido la soberbia que caracteriza a la señora Igual, como demostró al no asistir aquel día a la presentación, en el Centro Botín, de ese anteproyecto que tenía el club. Estoy muy en desacuerdo con todo este teatro.

Felipe Piña: “La rueda de prensa de la alcaldesa el día antes del partido del ascenso fue un auténtico espectáculo; daba la sensación de que se dirigía a la ciudadanía sin el respeto que merece”

¿Era realmente el momento adecuado para convocar una rueda de prensa sobre convenios y proyectos en la víspera de un partido decisivo?

Desde luego que no, y así me lo ha trasladado mucha gente. Todo aquello fue una escenificación de un supuesto acuerdo, quizá para que la ciudadanía entendiera que las cosas estaban resueltas. Durante meses propusimos la creación de una mesa de trabajo abierta a todos los grupos municipales y a las peñas, pero hicieron oídos sordos.

Felipe Piña: “Los aficionados del Racing no pueden seguir viendo el fútbol bajo un paraguas ni entrando en unos urinarios donde la orina se desborda”

La señora Igual pretende hacernos creer que la política de la foto, la paella y los toros le servirá para obtener un buen resultado. Yo discrepo: no es tiempo de fotos, es tiempo de salvar la ciudad.

El PRC de Santander pidió al Ayuntamiento iluminar las fuentes de la ciudad con los colores del Racing, alegando que se trata de un “símbolo de tradición racinguista”. Finalmente, no se llevó a cabo. ¿Recibieron alguna respuesta del Ayuntamiento?

Evidentemente, propusimos que la ciudad se engalanara y, sinceramente, ver a la afición bañándose en la fuente era un símbolo del ascenso y de la alegría colectiva. No creo que nadie pensara que alguien pudiera sufrir un desmayo y ahogarse en la fuente. Por eso no entendemos la respuesta de la alcaldesa, que justificó la ausencia de agua en la fuente por motivos de seguridad.

Felipe Piña: “Una vez le pregunté a un señor en la calle: “¿Cómo es posible que en Oviedo las fuentes tengan agua y en Santander no?”, y me respondió: “¿Y por qué sí?”. Determinadas cuestiones no tienen una explicación lógica”

También me gustaría remarcar lo llamativo que fue que, en determinados tramos del recorrido de la rúa, mientras la Policía Nacional abría paso a la comitiva, las calles no estuvieran cortadas. Resultaba casi surrealista ver vehículos bajando por Reina Victoria en dirección al centro, por la Cuesta del Gas. Mi hija me decía que venía la comitiva y yo le respondía: “No puede ser, si están bajando coches y motos”.

Fue un auténtico milagro que no ocurriera una desgracia. El comportamiento y el civismo de la gente evitaron males mayores, porque hubo momentos de auténtico caos en la gestión. Yo mismo, circulando en moto con mi hija por la avenida de Castañeda camino del estadio, al llegar a una rotonda estuve a punto de encontrarme de frente con el autobús del equipo. Un caos absoluto.

Pasemos a la actualidad urbanística. El Ayuntamiento ha decretado el cierre del parking de Pombo y el desalojo inmediato de la plaza por la aparición de grietas graves. Ustedes alertaron de esto hace semanas. ¿Cómo se ha llegado a este punto?

Nosotros recibimos llamadas de vecinos alertando de la aparición de una grieta. Es más, la propia empresa explotadora se puso en contacto con nosotros e hicimos una visita al aparcamiento. Vimos la grieta, le dimos visibilidad y el equipo de gobierno nos respondió con soberbia, asegurando que todo estaba bajo control y que se trataba de una intervención menor, de unos 100.000 euros. Un mes después, se produjo el desalojo total del parking y el cierre de la plaza al público.

Felipe Piña: “Velar por la seguridad de los vecinos me parece una prioridad absoluta y, precisamente, en el muestreo que estamos realizando estamos encontrando grietas en puntos sensibles de la ciudad”

Ante esta situación, usted ha llegado a pedir que el Gobierno de Cantabria tome cartas en el asunto de manera urgente. ¿No tiene el Ayuntamiento capacidad para solucionarlo?

El abandono acumulado durante décadas es tan severo que la situación de Santander es absolutamente crítica. Por eso planteamos que el Gobierno regional ejerza de verdad el papel de Santander como capital y ponga en marcha un Plan de Choque 2036: una estrategia a diez años, con partidas presupuestarias anuales fijas, para rescatar la ciudad en todas sus áreas.

Felipe Piña: “Ningún alcalde va a poder sacar a Santander de la atolladera por sí solo si no es con la ayuda de otras administraciones”

No me refiero a intervenir fiscalmente el Ayuntamiento, aunque, viendo que en el Capítulo 6 —inversiones reales— se ejecuta de media apenas un 10% o menos del total previsto en las series de todos los presupuestos anuales, motivos habría.

Lo que se ha hecho durante muchos años es engañar a la gente. Hay dos santanderes: la de postal y la de los bares. La de los bares tiene muchas necesidades, pero es que incluso la Santander de postal también ha sucumbido: los galeones están caídos, en La Magdalena quedan dos focas y dos leones marinos, y en El Camello cualquier ciudadano de cualquier parte de España puede aparcar su vehículo durante ocho o diez horas sin pagar ni un céntimo. Es una ciudad rendida al turismo de masas.

En el caso de Pombo, la empresa tenía que proporcionar un informe anual sobre el estado del parking, pero el Ayuntamiento también debía reclamarlo, y eso no se ha hecho. Sabemos que han entrado grúas muy pesadas, camiones pluma y que se instala un mercado navideño con una enorme carga de visitantes. Con las casetas y toda esa actividad, lo mínimo habría sido realizar un estudio de carga para comprobar si la estructura había sufrido daños. No se ha hecho. Esto supone un trastorno enorme para comerciantes, vecinos y hosteleros, y va a colapsar todavía más el centro de la ciudad durante el verano.

¿Qué opina de que ahora la ciudad tenga numerosos espacios precintados tras la tragedia del Bocal?

Si la cinta puede prevenir una desgracia, bendita sea la cinta. Pero es muy triste que se haya colocado después de la tragedia y no antes. Aun así, no voy a criticar una medida que sirve para advertir del peligro y disuadir a la gente. Ahora bien, hay que buscar soluciones. El vecino ya se está preguntando: “¿Y esto cómo se arregla?”. 

Felipe Piña: “La cinta está bien como medida inmediata, pero ahora toca construir una solución entre todos los agentes implicados y también con las empresas”

A Santander sólo le queda una cosa: sus vecinos, que lo único que piden es recibir lo que es justo en función de los impuestos que pagan. Este verano volveremos a verlo. Habrá vecinos con segunda residencia que puedan marcharse, pero otros acabarán atrapados en el “Magaluf del norte”.

Hablemos de las inundaciones recurrentes en Santander. Es cierto que el día de las últimas inundaciones llovió muchísimo en poco tiempo, pero también se habla del factor humano. ¿Qué pesa más aquí, la naturaleza o la gestión humana?

¿Tú has visto las alcantarillas de Santander? ¿Has visto los desagües y las zonas de drenaje? ¿Cómo no se va a inundar? Es imposible. El agua bajaba ese día por la Encina camino del Sardinero, y en la confluencia de la avenida de los Infantes había una alcantarilla levantada y una especie de géiser de más de un metro… El agua bajaba desde el edificio de Telefónica a una velocidad abismal porque no está drenando. 

A mí me gustaría saber cómo están los colectores en el subsuelo y si se ha realizado alguna investigación para determinar si están obstruidos. Viendo lo que se aprecia en la superficie —suciedad, hojas y colillas acumuladas en cualquier zona de desagüe— no quiero ni imaginar cómo puede estar el subsuelo. Lo vamos a preguntar en el Pleno. Creo que existe un colapso por falta de mantenimiento, porque aquel día ni siquiera coincidía con horas de pleamar. El gran problema de Santander es la falta de mantenimiento de las infraestructuras públicas.

Hablando de esa “falta de mantenimiento”, usted tiene un estrecho vínculo con los barrios; visita zonas como La Albericia, Cueto, Ojaiz o Monte prácticamente cada semana. En redes sociales han comentado que para los viales de estos barrios o del S-20 parece que nunca hay pintura, mientras que para el Paseo de Pereda no hay problema. ¿Cree que hay una diferencia de trato hacia los vecinos según la zona donde vivan?

No del todo. El mayor desastre estético y urbanístico vinculado al patrimonio ha sido la Plaza de Italia, así que no creo que exista una discriminación por zonas. Es decir, el caos es tan generalizado que da la sensación de que el equipo de gobierno ni pretende contentar a unos ni perjudicar a otros.

Por ejemplo, en La Albericia voy a diario al complejo deportivo para llevar y recoger a mi hija, y resulta que en una zona donde confluyen colegios, instalaciones deportivas, institutos y centros comerciales no hay líneas pintadas en la carretera. Que no existan marcas viales en un punto así me parece gravísimo. Y no estamos hablando de un gran proyecto transformador; estamos pidiendo algo tan básico como evitar accidentes y permitir que el conductor sepa por cuál de los dos carriles circula. Pasan los meses, pasan los años, y sigue sin solucionarse.

No creo que se cuide más unas zonas que otras. Pombo, por ejemplo, es una zona céntrica donde, en teoría, los vecinos deberían sentirse especialmente atendidos, y no es así. Hace poco publiqué un vídeo que alcanzó dos millones de visualizaciones mostrando bancos llenos de deyecciones de pájaros, grafitis, restos de botellón y cristales rotos. La gente del Paseo de Pereda paga un IBI muy alto y también se siente expulsada de la ciudad. La diferencia es que muchos tienen segunda residencia, se marchan los fines de semana y logran esquivar el macrobotellón y el ruido; el vecino de los barrios, en cambio, muchas veces no tiene esa posibilidad. El caos es total.

¿Cómo puede ser que se gasten dos millones de euros en los Jardines de Piquío para una obra innecesaria? Ayer mismo un chico me decía que los propios trabajadores comentaban que, al final, todo iba a quedar prácticamente igual. Si realmente quisieran favorecer a los vecinos de El Sardinero, no habrían hecho esa intervención, porque los residentes están viendo con preocupación cómo los jardines han perdido su identidad: ahora mismo están completamente desangelados y sin apenas flora.

¿Y qué se ha hecho en Cueto? ¿Gastarse 350.000 euros en un “parque COVID” sobre una pradera natural? ¿O intentar instalar un área de caravanas junto a Mataleñas obligando a esos vehículos a atravesar toda la ciudad para llegar allí? ¿Quién planteó algo así? Y, además, la señora Igual llegó a decir que iba a “callar muchas bocas”. Afortunadamente, han sido los vecinos quienes han terminado callando la suya.

Felipe Piña: “Por parte del equipo de gobierno no se escucha nada; aquí parece que solo importan las verbenas, los toros y seguir tirando hacia adelante. El ‘pan y circo’ lo inventaron los romanos y ha funcionado durante muchos años, pero la gente ya no quiere ese modelo”

Yo vivo en San Martín, un barrio que históricamente ha sido muy del PP, y hay solares llenos de plumeros desde hace cuatro años mientras los vecinos no pueden ni aparcar. En Reina Victoria, una zona que se supone de calidad, existe un enorme descontento porque los árboles se meten por las ventanas de las casas y las aceras carecen de mantenimiento, cuando algo tan sencillo como pasar una máquina de agua a presión solucionaría buena parte del problema. Pagamos barandillas falsas en El Camello a precio de verdaderas… y así una detrás de otra. El centro de Santander está desguazado; es una auténtica ironía. Isabel II y todo su entorno han decaído muchísimo.

Hemos perdido también la identidad del Barrio Pesquero. No es tan complicado poner en marcha un plan integral para ayudar a pintar las fachadas de blanco, colocar geranios y revitalizar el barrio sin gastar millones de euros. Sin embargo, prefieren invertirlos en Piquío para cerrar la plaza durante dos veranos y dejarla prácticamente igual. Son desatinos políticos uno detrás de otro.

Tampoco entiendo cómo siguen empeñados en construir un parking subterráneo en Joaquín Costa, en pleno Sardinero, que es la cuenca de un río. ¿Cómo se plantea hacer un aparcamiento subterráneo en un río? En cambio, un parking en altura en el antiguo solar de la prisión provincial, en la calle Alta, sería mucho más económico y ayudaría a descongestionar toda la zona.

Lo hemos propuesto también para Varadero y para la calle Castilla, donde aparcar es prácticamente imposible, pero miran hacia otro lado. Estamos hablando de problemas muy básicos. El vecino paga sus impuestos —que, además, no dejan de subir con el tasazo de las grúas y la basura— y, sin embargo, no recibe servicios de calidad ni una verdadera policía de barrio, algo que venimos reclamando desde hace tiempo. Por eso insisto en que el Gobierno de Cantabria debe actuar en la capital.

Parece que fue ayer cuando estábamos tomando las uvas pero la Semana Grande ya está ahí. Es una fiesta que forma parte de la identidad de Santander, pero en las últimas ediciones está trayendo cada vez más polémica entre los vecinos por la suciedad y la falta de descanso. La alcaldesa comenta que siempre hay que buscar un equilibrio entre el ocio y el descanso. ¿Qué opinión tiene usted acerca de esta gestión y qué cambiaría?

La señora Igual piensa exclusivamente en el turista; es su estrategia de éxito. Hay que recordar aquella frase suya cuando dijo «benditos atascos». Lo que quiere es fastidiar al vecino porque cree que la masa, la verbena hace ciudad. Y es verdad que le ha funcionado durante mucho tiempo. 

Felipe Piña: “En Santander se da una peculiaridad muy importante que la diferencia de otras ciudades: a mala gestión, buenos resultados electorales, debido a las redes clientelares y a los medios”

Que nadie se lleve a engaño pensando que, porque Gema Igual esté gestionando mal la ciudad o mantenga una actitud prepotente, vaya a obtener un mal resultado en las urnas. En absoluto. Su resultado seguirá siendo muy potente; quizá baje algo, evidentemente, pero gran parte de su red clientelar continuará votándola independientemente de que haya ratas, de que los contenedores estén sucios o de que los jóvenes no tengan oportunidades de acceso a la vivienda. 

Felipe Piña: “Que nadie se lleve a engaño pensando que el resultado en 2027 vaya a ser una catástrofe para el PP, salvo que los no votantes cojan su DNI y vayan a las urnas. Si no, la ciudad seguirá decayendo y perdiendo población, pero en el poder seguirán los de siempre”

Esa política basada en la fotografía y en las promesas vacías es lo que ellos llaman “Smart City”. Nosotros hemos contabilizado 19 millones de euros tirados a la basura en proyectos tecnológicos que no funcionan y cuyos dispositivos permanecen apagados por toda la vía pública. ¿Va a tener eso un castigo en las urnas? No, no lo va a tener, porque el voto clientelar es potentísimo tras 45 años de la misma estrategia política.

Seguirán inaugurando equipamientos que ni siquiera son propios y apropiándose de proyectos ajenos, como han hecho siempre, aunque en los últimos 25 años no hayan impulsado nada verdaderamente transformador para Santander.

Mientras tanto, la ciudad continúa decayendo. La pérdida de habitantes es el mayor síntoma de esa desidia. Santander es una ciudad que no genera riqueza y donde nunca ha existido una política realmente social de acceso a la vivienda. Lo que se hace es agotar el suelo disponible, como ocurre en el Sector 1 de El Alisal, mientras seguimos teniendo más de 450 solares abandonados y llenos de plumeros repartidos por todo el centro de la ciudad. Así no hay futuro posible.

Felipe Piña: “Entiendo que hay mucha gente quemada y que la señora Igual tiene una marea en contra por sus declaraciones, su prepotencia y su soberbia”

Para englobar esto, no soy de Santander, pero cuando entro en redes sociales es totalmente palpable el “runrún” entre algunos vecinos y la oposición sobre la ciudad: se dice que “Santander ya no es lo que era”. En cambio, la alcaldesa sostiene que todo esto no es más que “oportunismo político”. Siendo sincero, ¿hay algo de exageración en vuestra queja o la degradación es tan evidente que ya ha traspasado la barrera?

Si el vecino, en masa, sale a manifestarse públicamente para afirmar que su ciudad ha decaído, es evidente que no lo hace porque sí. Históricamente, en Santander el vecino criticaba mucho en el bar, tomando un café, pero no lo hacía de forma pública. Ahora no; ahora hay una marea de quejas y de reivindicación vecinal que es totalmente palpable. Incluso en las asociaciones de vecinos se empieza a detectar mucha disconformidad. 

Felipe Piña: “El asociacionismo, que históricamente funcionaba como un bálsamo o tenía matices de contubernio con el equipo de gobierno a cambio de ciertas prebendas, se ha rebelado. Muchas asociaciones servían de parapeto entre el vecino y el político, y eso se está rompiendo, porque su verdadera labor es escuchar a los barrios”

Nosotros hemos presentado unas 70 propuestas en forma de mociones y ruegos en tres años, y el 95% se ha rechazado. Lo curioso es que ahora, en la recta final de la legislatura, muchas de nuestras propuestas se están ejecutando. Tan malos no seremos.

Felipe Piña: “La gran disrupción son las redes sociales. Ahora al vecino le llega información real y no sesgada. Si Felipe Piña va a Cueto, a la Casa Rosales, y graba un vídeo mostrando que se está cayendo, no es que Felipe Piña sea un demagogo; es que la casa se está cayendo de verdad”

Sería demagogo si prometiera gobernar bajando todos los impuestos; eso es populismo. Diagnosticar el deterioro de una ciudad porque tienes las herramientas para mostrarlo es reflejar una situación real de caos. Se gobierna a golpe de foto, de paella y de toros, y no con gestión.

La ciudad se ha abandonado durante años: la “Smart City” es “Smart Humo”, la “Ciudad de la Cultura” es una mentira… La fachada de Santander se ha roto. Da igual si miras a Piquío o al Dique de Molnedo, no hay por dónde cogerlo.

Hablemos de cara a las próximas elecciones. Usted publicó un vídeo pidiendo «cero confianza» y vaticinando que el PP incluso podría subir en concejales porque “su maquinaria va a ir a tope”. El dato objetivo es que Santander históricamente siempre ha votado al PP, pero si tan mal están las cosas y los vecinos están tan concienciados, ¿por qué cree que va a suceder esto?

Si el conserje de una empresa pública cobra 50.000 euros al año —algo que parece imposible—, ¿A quién crees que va a votar ese señor? Al PP, no tiene otra opción; y probablemente su mujer y su hijo también. Esa red clientelar no es culpa de ese señor, es el resultado de una estructura de 45 años que es fortísima.

Antes controlaban los medios, aunque ahora con las redes sociales ya no pueden hacerlo y por ahí se pueden llevar un susto. Por otro lado, ¿crees que Génova va a dejar caer Santander? Imagínate que entra un nuevo alcalde o alcaldesa y audita un ayuntamiento que lleva 45 años bajo las mismas siglas; el problema no lo tendría sólo Gema, lo tendría el partido a nivel nacional.

Felipe Piña: “Hay 50.000 santanderinos que no votan, y les hago un llamamiento público. Quejarse en los bares con los amigos es muy fácil, pero si no votan, volverá a salir Gema Igual”

Hay una red de manutención de familias que, lógicamente, es leal a esas siglas por interés personal por encima del general. Yo no pido que esa gente cambie su voto, porque no lo va a hacer, pero sí pido que se manifieste el que está descontento. Es la única solución. ¿O de verdad creemos que Gema Igual tiene capacidad de gestión para levantar la ciudad? Yo no lo veo. Pero actúa así porque sabe que siempre ganan. Si el no votante se queda en casa, las cosas seguirán exactamente igual: contará con el apoyo mediático, los resortes del poder y las infamias y calumnias que verterá la oposición. La maquinaria ya se está armando.

Hace unas semanas entrevistamos a Daniel Fernández, portavoz del PSOE de Santander, y nos comentó que para las próximas elecciones solo existen dos modelos de ciudad y dos posibles alcaldes: Gema Igual o él. ¿A qué aspira el PRC?

No sé a qué aspira el señor Fernández. Yo, si me presento a las elecciones, aspiro a ser alcalde. Lo palpo en la calle al ver cómo la gente se dirige a nuestro grupo pidiéndonos ayuda; el grado de desesperación de los vecinos es importante. ¿Veo oportunidad de cambio? Sí. ¿Soy realista? También. Mi gran duda es cómo se va a traducir ese descontento de las redes sociales en votos reales en la urna.

De todos modos, no me importa lo que digan los demás grupos. Ser alcalde de Santander ahora mismo no es lo relevante para mí; mi objetivo es ayudar al vecino. Es más, si fuera alcalde, mi vida personal cambiaría demasiado y, egoístamente hablando, no sería lo más positivo para mí. Ansiar el cargo me dificultaría mucho la vida, y más con este «cristo» de ciudad en el que estamos. Mi voluntad es ir por la calle, trabajar los temas, estudiarlos y llevarlos a los plenos. Nos sentimos muy arropados, pero no ansío la alcaldía como el señor Fernández.

En caso de que el PP pierda la mayoría absoluta en las próximas elecciones, ¿el PRC cierra la puerta a sentarse a negociar un pacto o coalición con algún partido?

Por supuesto, faltan muchos pasos previos: mi partido me tiene que proponer como candidato, tengo que hablarlo en mi casa y ver si quiero y si puedo. Me siento con fuerzas y tengo la ilusión de los vecinos, pero hablar de pactos ahora no es factible porque el resultado es una incógnita tremenda. 

Felipe Piña: “El PRC no cierra ninguna puerta, lo que no puede hacer ahora es abrirla. No te puedo decir con quién vamos a negociar un reparto de concejalías porque no me interesa. Además, ¿tú me ves a mí pactando con Gema? No me parece el socio más adecuado en lo que a mí respecta”

Por ejemplo, Nueva York tiene a un alcalde comunista y musulmán; las redes sociales influyen de una manera que no conocemos. Yo puedo tener muchos seguidores, pero muchos pueden ser de Madrid o de otras ciudades, así que hay que tener prudencia.

Quien se presente por el PP va a tener miles de votos de una red estructural de clientelismo brutal que antepone sus intereses, y es normal. Por eso prefiero tener los pies en el suelo, seguir escuchando a los barrios y proponiendo soluciones, aunque la señora Igual las rechace todas simplemente por venir de nosotros. Los vecinos ya han palpado esa soberbia, y la soberbia es la peor enemiga de los políticos.

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