El Rallysprint Manuel Blanco Escobedo-Arce renació en 2025 como homenaje a Manuel Blanco Udías, un joven de 24 años de Camargo que falleció en julio del año anterior en un accidente de tráfico en el Alto Maliaño, pocos días antes de debutar como piloto junto a Nuria San Miguel, su pareja, que iba a ser su copiloto. Llevaba toda la vida ligado al mundo del motor: había sido cronometrador oficial de la Federación Cántabra de Automovilismo, copiloto en varios rallyes y aficionado desde niño. El Churi, como se conoce popularmente al Rallysprint de Escobedo, llevaba cinco años sin celebrarse cuando Nuria y su amiga Rebeca Revuelta decidieron recuperarlo para que su nombre siguiera ligado al deporte que más quería.
Este 2 de mayo llega la segunda edición bajo su organización, la decimosexta en la historia del Churi y la primera del Campeonato de Cantabria de Rallysprint de 2026. Ninguna de las dos tenía experiencia previa en competiciones de motor. Aprendieron sobre la marcha, con el apoyo de la Federación Cántabra y de varios organizadores con más recorrido, y sacaron adelante una cita que discurre por nueve kilómetros de carreteras de Camargo, Piélagos y Bezana, con 59 equipos inscritos y todo el motor cántabro como testigo.
“Nosotros lo ponemos todo de nuestra parte porque se llama Manuel Blanco y tiene que salir”, dice Nuria. No hace falta añadir mucho más para entender por qué dos chicas sin experiencia se metieron en este jaleo y por qué, un año después, repiten.
Un homenaje que nació de la pérdida
El rallysprint de Escobedo se había dejado de celebrar en 2019. Nuria y Rebeca decidieron recuperarlo como forma de mantener viva su memoria. El objetivo no es solo montar una carrera, sino preservar algo más difícil de definir.
Nuria San Miguel: «Lo más importante es mantener su nombre ahí. Tener una prueba de automovilismo que lleve su nombre, que era su pasión, es lo que nos mueve»
Rebeca, cuando se le pide que describa a Manuel para quien no le conoció, lo hace sin adornos: “Manuel siempre estaba ahí. Estaba para todo el mundo, le daba igual quién fuese”.
Ninguna de las dos había gestionado una competición de motor antes. El proceso empieza mucho antes de lo que nadie imagina: la reserva de calendario se hace en octubre o noviembre del año anterior, sin saber todavía si habrá patrocinadores, si los ayuntamientos concederán los permisos o si los fondos llegarán a tiempo. A partir de ahí vienen los reglamentos, los rutómetros, los libros de seguridad, los permisos de cierre de carreteras y los contratos con los servicios de emergencia. El primer año contaron con la ayuda de un director de carrera con experiencia en rallies y de Óscar Aja, que les enseñó a elaborar los documentos técnicos. “Yo no sabía ni por dónde me pegaba el aire”, reconoce Nuria. “Pero gracias a gente que te apoya y te dice no te preocupes, salió adelante”.

El día de la carrera, la logística implica comisarios, cronometradores, personal de radio, Ángeles Verdes para el control del tráfico y servicios médicos. El recorrido pasa por tres municipios: Camargo, Piélagos y Bezana. Nuria gestiona los trámites con el primero, Rebeca con el segundo. La relación con las administraciones es, en sus palabras, buena: los permisos llegan, los teléfonos se cogen y los plazos se cumplen.
Los patrocinadores son casi en su totalidad empresas locales de Camargo y Piélagos, muchas de ellas vinculadas a personas que conocían a Manuel. “Les entra esas ganas de ayudarte en lo que haces por él”, dice Nuria. El evento se nota también en el pueblo: los bares se llenan, la panadería agota el pan y el comercio local ve pasar gente que normalmente no pasa por Escobedo de Camargo. “Está la panadería, compro el pan, y mira, aquí tengo el Carrefour y compro el embutido”, apunta Rebeca con una sonrisa.
Con los vecinos, la apuesta es la comunicación directa. En ambas ediciones fueron puerta a puerta por los nueve kilómetros del recorrido para explicar cómo funciona una prueba de estas características y dejar un número de contacto para el día de la carrera. “Si tú les informas y les cuentas cómo es, ya está”, dice Rebeca.
Tramo exigente y once inscritos menos
Esta edición llega con 59 inscritos, once menos que los 70 de 2025. La explicación tiene más que ver con el calendario que con el interés: el Rally de Castro se celebra la semana anterior, lo que hace inviable para muchos pilotos preparar dos pruebas consecutivas.
Nuria San Miguel: «El calendario no nos ha ayudado mucho este año. Castro es la semana antes y esos pilotos, aunque quisieran apuntarse, saben que es inviable»
El circuito es el mismo que en la edición anterior, una decisión que mezcla logística y buena acogida entre los participantes. No es un recorrido sencillo: estrecho, con paredes cerca y sin tramos anchos salvo las llamadas Paellas del Churi. La principal novedad es el refuerzo de la seguridad en los cruces para evitar el colapso de tráfico que se produjo en algunos puntos en 2025.
Seguir adelante
Cuando se les pregunta si habrá un tercer año, las dos responden sin dudarlo. “Esperemos que muchos más”, dice Rebeca. El consejo de Nuria para quien quiera meterse en algo similar es tan concreto como su forma de hablar: “Que pregunte mucho, que no se quede con dudas y sobre todo que lo apunte todo”.




