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Sonórica y su música en directo consolidan el auge del género alternativo

También se subieron al escenario castreño clásicos como Hombres G o Chimo Bayo
Ultraligera actuando sobre el escenario castreño. SONÓRICA

La radiografía del género indie en España se puede ver en la bonanza que atraviesan los principales grupos que lo representan. Y muestra de ello es la constante irrupción de festivales que captan cada vez a más adeptos. El Sonórica de Castro Urdiales no ha sido para menos, con un cartel comandado por un grupo de la talla de Ultraligera, que se sitúa progresivamente como uno de los referentes del rock nacional, con 813.000 oyentes mensuales en Spotify. De hecho, gran parte de los asistentes lucían camisetas de la banda formada en Majadahonda. Del mismo modo, otros intérpretes del Sonórica, como Sexy Zebras, Niña Polaca o Besmaya, también atraviesan su mejor momento en la actualidad.

Jornada del viernes

Los locales de Mizmaya fueron los encargados de abrir el festival y, del mismo modo, poner las primeras notas de indie del festival. Los cántabros tomaron el escenario con unas letras cargadas de nostalgia, unión y, sobre todo, de sentimiento de pertenencia a su comunidad autónoma. En este sentido, podemos encontrar cierto paralelismo entre Mizmaya y La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La M.O.D.A.), uno de los grupos referentes en el género. Cabe mencionar el mensaje que la banda busca dar a través de su tema ‘Bosque de Secuoyas’, donde se reflexiona sobre el impacto del turismo masivo sobre los entornos naturales.

Seguidamente, fue turno de los asturianos de Puño Dragón, otro de esos grupos que se encuentran en pleno crecimiento. Su principal virtud es la sensacional sinergia que forman las voces de Germán Mingote y Rafa Tarsicio. El primero, con unos tonos más bajos y graves, y este último con un desgarro muy presente en el escenario. Abrieron su actuación con uno de sus últimos sencillos, ‘Calle Bailén’, que cuenta con la colaboración de Álvaro Surma, vocalista de Niña Polaca, otro de los grupos presentes en el Sonórica. Sin duda, el momento álgido de su concierto llegó con la interpretación de su canción estrella, ‘Haré lo que Pueda’, viralizada gracias a TikTok. El público cantó a capela el estribillo, en uno de los momentos, sin duda, más emotivos del festival.

El tercero en subirse al escenario fue el navarro Inazio, con una propuesta que mantenía la tendencia nostálgica de las primeras horas de festival. Ignacio Lacarra apuesta por una gran presencia del acústico y el folk, que en cierto modo recuerda a otros artistas como Hey Kid o el propio Íñigo Quintero. Apenas dos años atrás lanzó su primer álbum de estudio, ‘Música para bailar sobre el agua’, haciéndose progresivamente un hueco con canciones como ‘lo que haga falta’.

Con la llegada de Niña Polaca se fue notando una mayor expectación entre el público, con varios aficionados a la banda intentando hacerse con el mejor sitio antes del inicio de la actuación. La banda alicantino-madrileña, después del lanzamiento de su disco ‘¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?’, vive su mejor momento, con gran presencia en radio y televisión. Su prestación se puede definir como una montaña rusa que oscila entre la melancolía y el desenfreno, una mezcla de emociones que pocos grupos son capaces de fabricar. Aquí se pudieron observar los primeros pogos (grupos de gente saltando y chocándose entre sí) de la noche, con especial énfasis en el de la canción ‘La Muerte de Mufasa’, ya símbolo de identidad de la banda.

La vizcaína Paula Mattheus es una de las muestras del poder de las redes sociales. Desde la publicación de su primer EP, ‘Veintitantas Primaveras’, el boca a boca y la viralidad en TikTok han ido consolidando a la artista de Getxo en el pop-rock nacional. Su evolución en los últimos años viene marcada por el paso de canciones desgarradoras hacia una mayor serenidad, según sus palabras en una entrevista con el diario As.

Si hubiese un premio a conexión con el público, muy probablemente se lo llevarían los madrileños de Sexy Zebras, con uno de esos directos que al menos hay que vivir una vez en la vida. A sus melodías rockeras y desenfrenadas, con algunas letras melancólicas, el público respondió con constantes pogos que rozaban el éxtasis colectivo. Además, en una de sus canciones, ‘Charly García’, se formó una piscina con gente remando al unísono, en lo que se puede asemejar a la ahora viral celebración noruega. Otra de las señas de identidad de la banda es la peluca rosa, muy presente en el público. Esta aparece en el videoclip de ‘Marisol’, uno de los temas más conocidos entre el público y que fue altamente coreado durante la actuación.

El buen rollo, la unidad y el amiguismo fueron seña de identidad en la actuación de Besmaya, un grupo formado por dos amigos de la infancia, Javier Ojanguren y Javier Echávarri. Incluso, en mitad del concierto, sugirieron que los miembros del público abrazasen a los de su alrededor, aunque se tratase de desconocidos. Dentro de lo puramente musical, cabe destacar la peculiar interpretación de uno de sus grandes éxitos, ‘Cuerda Auxiliar’, con unos tonos más agudos y volátiles de lo que se observa en la versión de estudio. El momento álgido llegó con la interpretación de ‘Matar la Pena’, un tema que en su momento fue compartido por el ex seleccionador nacional Luis Enrique Martínez.

A la una de la madrugada llegó el plato fuerte con la actuación de Ultraligera. Desde un inicio, impusieron su característico desenfreno y psicodelia con uno de sus últimos lanzamientos, ‘Lapsus’, y con la personal voz de Javier Gismero, ‘Gisme’, que suena en directo con un parecido asombroso a las versiones de estudio. Entre su vocalista y la excelente instrumentación, con las que probablemente fueron las mejores guitarras del festival, Ultraligera hizo las delicias de los asistentes. La banda recordó sus inicios en un emocionante discurso, con actuaciones en locales más acogedores como la Sala Niágara, donde el grupo firmó uno de sus primeros sold out. Apenas año y medio después, se han convertido en una de las referencias del rock alternativo nacional.

Bajó el telón la DJ valenciana Innmir, con una propuesta que mezclaba la música electrónica con el indie. Con un repertorio cargado de remixes de los grupos más conocidos del género, se ha ido haciendo un hueco en los principales festivales del país, al mismo tiempo que colaborando con artistas de la talla de ELYELLA, Varry Brava o Amatria. En este 2026, ha lanzado un remix de uno de los grandes éxitos de Love of Lesbian, ‘Club de Fans de John Boy’.

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