Daniel Fernández recibe a Galerna Press en un momento de máxima tensión política en la capital cántabra. Con la sombra de la tragedia de El Bocal aún presente y el debate sobre el modelo de ciudad —ejemplificado en la polémica apertura de un McDonald’s en el Mercado de Puertochico— en plena ebullición, el líder del PSOE en Santander se muestra tajante. Para Fernández, la ciudad sufre un «déficit alarmante» de mantenimiento y una falta de liderazgo que, a su juicio, ha convertido a Santander en un «parque temático» que expulsa a sus propios vecinos.
Hablamos a 14 de abril de 2026. Ayer mismo usted reaccionaba a una publicación de Gema Igual donde calificaba el autismo como enfermedad. ¿Qué lectura hace de este episodio?
Lo que ha ocurrido es que estamos liderados por alguien que no tiene la capacidad suficiente para dirigir la capital de Cantabria. Se ha visto reflejado en errores de bulto que atañen a la sensibilidad de las personas. El autismo no es una enfermedad. La alcaldesa ha cometido un grave error y lo que tiene que hacer es asumirlo y disculparse. En política somos dueños de nuestras palabras, y más cuando están escritas.
Decir que el autismo es una enfermedad no es un error menor. Es desinformación y es falta de respeto.
— Daniel Fernández (@fergodani) April 13, 2026
El autismo no se cura. Se comprende, se respeta y se acompaña.
Menos fotos y más formación, señora Igual. Porque la inclusión empieza por no decir barbaridades desde el Ayto. pic.twitter.com/1vDLM1OOGt
Hablemos de El Bocal. Usted afirmó que «no hay vallas suficientes para tapar el abandono de Santander». ¿Cree que el Ayuntamiento reaccionó tarde?
Solo hay que ver el resultado: claro que ha reaccionado tarde. El Ayuntamiento tiene la responsabilidad legal de garantizar la seguridad en el término municipal, tanto para vecinos como para visitantes. El abandono de Santander se ha visto de la manera más trágica en El Bocal, pero solo hay que dar un paseo por cualquier barrio para ver el déficit alarmante de mantenimiento. En Santander se ha pecado siempre de la política de inaugurar, cortar la cinta, hacerse la foto y olvidarse de la infraestructura.
La alcaldesa acusó a la oposición de «miseria humana» por «hacer política» con las víctimas en el pleno extraordinario. ¿Cómo recibe esas palabras?
Esas palabras, viniendo de quien vienen, no me duelen en absoluto. Lo que es miseria humana es que el mismo día de la tragedia, mientras aún había desaparecidos, la alcaldesa ya estuviera deslizando la responsabilidad hacia Costas. Yo la llamé para ponerme a su disposición, como hice en el incendio de La Albericia, y ella reaccionó arrojando piedras contra otras administraciones. Incluso llegó a responsabilizar a una agente de la Policía Local que trabaja en precario por la falta de protocolos, de plantilla suficiente y de medios adecuados. En la empresa privada, el jefe es siempre el responsable de lo que sucede. Ella, como jefa de la Policía Local, no asume nada.
La jueza ha considerado que el mantenimiento de la pasarela donde murieron los seis jóvenes corresponde a Costas. ¿Exime eso políticamente al Ayuntamiento?
En absoluto. He tenido esta pelea en redes sociales porque se ha polarizado el debate, pero no todas las opiniones valen igual; las opiniones deben tener fundamentos. La ley es clara: el Ayuntamiento tiene la competencia en materia de seguridad. Sobre el mantenimiento tengo dudas —y lo digo abiertamente— de si la obra se entregó oficialmente o no, pero la seguridad es municipal.
Fue una obra del PP de Mariano Rajoy e Íñigo de la Serna que nadie quería. La paralizaron antes de las elecciones de 2019 porque era impopular y, desde entonces, el Ayuntamiento decidió no hacer nada. Si hubiesen paseado por la zona o escuchado las denuncias de inseguridad en redes sociales y la web municipal, habrían actuado. Cuando no permites la participación ciudadana, el Ayuntamiento es el último en enterarse de que un espacio público está abandonado. Si desconocían el estado de la senda costera, es que no son merecedores de gestionar nuestra ciudad.
Gema Igual criticó que Pedro Casares estuviera en México durante la tragedia. ¿Debería haber regresado el delegado del Gobierno?
No. En el lugar de los hechos estaban la alcaldesa, la presidenta de Cantabria y el secretario de Estado de Costas. El Gobierno de España estaba representado. Pedro Casares estaba en un viaje oficial en México realizando una gestión ingente para traer los restos de Matilde de la Torre, cumpliendo un deseo de hace 80 años. Si hubiera estado en Santander, no me cabe duda de que habría ido a la zona, pero estando en México no es tan fácil llegar.
Daniel Fernández: «En el mejor de los casos, Pedro Casares hubiese llegado el jueves, cuando todas las personas ya estaban localizadas. Francamente no creo que hiciera falta su presencia en ese momento estando a miles de kilómetros. Su ausencia estaba perfectamente cubierta por el secretario de Estado»
Cambiando de tema, el PSOE se ha mostrado muy crítico con el nuevo McDonald’s de Puertochico. ¿Es una cuestión contra la marca o contra el modelo?
No estamos en contra de McDonald’s, estamos en contra de que se instale en un espacio público y de que se haya engañado a los santanderinos. En ese mercado estaban previstos ocho gastrobares de productos locales; ese era el proyecto original. No se explica por qué el dinero público va destinado a poner en marcha un local de 400 metros cuadrados para una franquicia internacional que podría haberse instalado en cualquier otra parte. Es la utilización del espacio público para caprichos personales.
Con todo lo anterior, ¿qué modelo de ciudad propone el PSOE para Santander?
El sector primario malvive en la ladera norte: Cueto, San Román y Monte. Allí hay gente recuperando viñas del siglo XVI para producir un chacolí específico de Santander, pero las viñas tardan 20 años en producir; necesitan que el Ayuntamiento les eche una mano. Potenciar esto también es potenciar un turismo de calidad. El problema es que el PP parece que gobierna solo para los turistas y se olvida de los que vivimos aquí, que necesitamos un comercio de proximidad para que las calles no estén llenas de locales cerrados, como ocurre en Juan de Herrera.
Debemos mirar a ciudades como Bilbao o Vitoria. Allí se facilita que, si los hijos de un comerciante no quieren continuar con el negocio, un tercero pueda mantenerlo con apoyo municipal. Además, el Ayuntamiento debe ser el primero en promover el producto local de “kilómetro cero” en sus propios congresos y eventos. De lo contrario, estamos abocados a mercados que pierden su esencia: el Mercado de México va camino de desaparecer en cuanto se instale el Mercadona en la parte inferior, y en el Mercado de la Esperanza ya apenas quedan puestos de fruta y verdura.
A mí se me ha acusado en ocasiones de parecer un conservacionista. Pero es que defender el patrimonio y la esencia marinera de Santander no impide avanzar; al contrario, es lo que nos diferencia de otras ciudades. No quiero que Santander sea una ciudad «fabricada en serie». Mi lucha es por un proyecto que combine la modernidad con el respeto absoluto a lo que Santander significa.
Daniel Fernández: «Me han llegado a decir que parece mentira que alguien de un partido como el Partido Socialista, de izquierdas y que busca el progreso, esté, sin embargo, anclado en la defensa del patrimonio»
Ustedes definen Santander como un «parque temático para el turismo rápido». ¿Tan grave es la situación de la vivienda?
Es una realidad. La falta de regulación de los pisos turísticos está expulsando a la gente de Santander. Muchos vemos cómo nuestros amigos tienen que irse a vivir fuera porque aquí no hay oferta de alquiler permanente; los propietarios prefieren el alquiler turístico. No hablo de prohibir por prohibir, como en Barcelona, pero sí de utilizar la Ley de Vivienda para declarar zonas tensionadas y limitar licencias.
Es una cuestión de lógica: si quieres montar una farmacia o un estanco al lado de otro, no te dan licencia. ¿Por qué con los pisos turísticos sí? Hay que determinar cuántos puede haber por calle, porque si no, gentrificas los barrios. Yo vivo en Puertochico y allí ya están desapareciendo las mercerías y las pequeñas tiendas de comida porque el turista no las usa. La apuesta de la señora Igual es convertirnos en una ciudad de vacaciones, pero eso deteriora los servicios públicos. Si los policías o profesores no pueden pagarse un piso aquí, como ocurre en Ibiza, los servicios públicos colapsan.
Además, desde el PSOE proponemos una tasa turística. PP, PRC y VOX sostienen que eso ahuyentaría a los visitantes, pero esa es una excusa que no se sostiene. ¿De verdad alguien deja de ir a París, Roma o Londres por pagar uno o dos euros más por noche? Por supuesto que no. Nosotros pedimos esa tasa para que ese millón de visitantes anuales aporte uno o dos millones de euros extra que se destinen a mejorar las frecuencias de los autobuses en verano o la limpieza de las playas.
Daniel Fernández: «Santander necesita una tasa turística; no es justo que los santanderinos, además de sufrir la masificación, tengamos que sufragar con nuestros impuestos el sobrecoste de los servicios que usan quienes nos visitan. Es puro sentido común»
¿Qué pasa con el transporte público? Ha calificado la movilidad de «catatónica».
El TUS está paralizado por el miedo atroz que le entró a la alcaldesa tras el fracaso del MetroTus. No tiene sentido mantener las líneas tradicionales mientras la ciudad crece. En la S20, en Nueva Montaña o San Martín del Pino hay un crecimiento salvaje de vecinos que tardan una hora en llegar al centro en autobús. ¡Tardas menos en coger un avión y llegar a Madrid que en ir de Nueva Montaña al Ayuntamiento! No es una exageración, es la realidad de los vecinos.
La alcaldesa respondía a la oposición diciendo que se está atacando a la Universidad de Cantabria, que fue quien elaboró el proyecto del MetroTus. Y no es así: la Universidad es profesional, pero el Ayuntamiento le planteó la pregunta equivocada. Les preguntaron cómo ahorrar combustible y hacer el servicio más económico. Esa no es la cuestión. La pregunta correcta es: ¿cómo conectamos a cualquier vecino con el centro en menos de 20 o 25 minutos? Solo así el transporte público podrá competir con el coche privado.
Daniel Fernández: «Hay que repensar la movilidad sentándose con los vecinos y la oposición para construir un sistema del siglo XXI, no uno que se centre solo en el ahorro mientras el ciudadano pierde su tiempo»
Respecto a los itinerarios mecánicos de Santander, ¿cuál es su valoración sobre su situación actual, tanto en lo relativo a los ascensores como a las escaleras y rampas mecánicas?
Es una cuestión de gestión y de estar pendiente del dinero de todos. Las rampas son un acierto absoluto porque Santander es una ciudad orográficamente difícil, con muchas cuestas y mucha gente mayor. Pero requieren mantenimiento. La propuesta original la hizo el PSOE en el año 92, con Juanjo Sota, y el PP tardó hasta 2007 en ponerla en marcha; fijaos el tiempo que pasa entre una propuesta razonable y su funcionamiento.
Hoy nos gastamos un millón de euros al año en mantenimiento, pero la empresa está en Zaragoza. Cada vez que hay una avería tiene que venir alguien de allí o subcontratar. Eso lleva un tiempo que no nos podemos permitir. Si el pliego dice que las averías se deben solucionar en menos de 24 horas, no puede ser que haya rampas semanas estropeadas. Yo no digo que funcionen al 100% los 365 días del año, pero sí que hace falta una empresa cercana que actúe rápido.
Daniel Fernández: «Al PP le gusta mucho inaugurar, pero se olvida de que lo importante es mantener las infraestructuras para que la gente las use siempre»
Nosotros seguimos insistiendo en la implantación de nuevas rampas ya aprobadas. Por ejemplo, la conexión entre la calle Menéndez Pelayo y el Grupo Benidorm fue una propuesta socialista aprobada en 2024 que, a 2026, sigue sin hacerse. Lo mismo ocurre con la conexión de Los Castros con Salesianos a través de la Cuesta del Morito, aprobada en 2023. Hay muchas zonas que Santander necesita conectar, pero el equipo de gobierno no está en ello.
¿Qué valoración hace de que un vecino haya terminado creando por su cuenta una aplicación para avisar de las averías?
Ese es el mejor ejemplo del fracaso. Nosotros pedimos hace meses una aplicación oficial para que los vecinos supiésemos en tiempo real si una rampa estaba averiada o no. Al final ha tenido que ser un vecino, de manera privada, quien lo haga porque el Ayuntamiento no ha tenido la sensatez ni la rapidez. Nos han vendido una Smart City que nos ha costado millones de euros a los santanderinos y, como denunciamos muchas veces, es humo.
Daniel Fernández: «No funciona nada de la Smart City, pero eso sí, tiene una directora general que «se lo está llevando fresco»
Cambiando de tema, hace meses Santander amaneció con pancartas colgadas en zonas emblemáticas de la ciudad con insultos hacia el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. ¿Cree que se ha cruzado una línea roja en el clima político?
Para mí, la línea del respeto se ha cruzado hace mucho tiempo. Hoy, publico cualquier vídeo en redes sociales y los insultos son una auténtica locura. Estoy convencido de que nadie de los que escriben ahí se atrevería a decírmelo a la cara en la calle; el anonimato permite que «cuatro desertores del arado» se pongan a insultar y a opinar con un rencor profundo.
Daniel Fernández: «No todas las opiniones se tienen que respetar; si se basan en el insulto, no merecen respeto alguno»
Esta agresividad ya ha saltado de las pantallas a la calle: a mí me han insultado y me han empujado deliberadamente en varias ocasiones. Tengo la suerte de ser un tío joven y grande, y quizá eso impone un poco más, pero ¿cuál es el límite?
Este odio local es reflejo de lo nacional, alimentado por gente que se hace llamar periodista y se dedica a divulgar rencor. Incluso los partidos políticos hemos contribuido a veces con tonos inadecuados desde los atriles. Yo procuro no insultar nunca; puedo decir que la alcaldesa no tiene la capacidad suficiente para el cargo, pero eso es una definición de su trabajo, no una descalificación personal. El clima se ha deteriorado tanto que temo que, si nadie se lo toma en serio, acabará ocurriendo algo muy desagradable.
Volvemos al ámbito municipal. Muchos vecinos denuncian en redes sociales que Santander está «más sucia que nunca». ¿Comparte esa percepción o considera que se trata de una exageración con motivación electoralista?
La decadencia de Santander está a la vista de cualquiera, especialmente para quienes tenemos unos años y recordamos lo que esta ciudad fue. Hace menos de dos décadas, Santander recibía la Escoba de Oro, un premio a la ciudad más limpia de España. A día de hoy, estoy convencido de que estaríamos muy cerca de recibir el premio a la ciudad más sucia del país. Es una evidencia que los ciudadanos perciben nada más salir a la calle.
Esta imagen de abandono es total: contenedores rotos, playas descuidadas y un incumplimiento sistemático de las ordenanzas. Por ejemplo, yo tengo perro y veo que, aunque es un porcentaje ínfimo de dueños el que no recoge los excrementos, la falta de Policía Local —que tiene una plantilla bajo mínimos— hace que no haya control alguno.
Pero lo más grave es lo que vemos en redes sociales día sí y día también: me etiquetan en vídeos de ratas saliendo de comercios en plena calle Cervantes, en el corazón de Santander. No hablo de la periferia o de la plaga de conejos del litoral; hablo del centro. Y esto sucede porque encuentran alimento en la suciedad que inunda nuestras calles. Los servicios públicos están en un estado decadente que ya no se puede rebatir.
Daniel Fernández: «Los expertos en desratización me lo han confirmado: si se ven ratas a plena luz del día, es porque el volumen por la noche es brutal»
Hablemos de su propuesta de una tarjeta de estacionamiento para autónomos de oficios. ¿No colapsaría el centro?
Para nada. He propuesto en el Pleno algo que me trasladan constantemente los autónomos y los oficios de la ciudad. Fontaneros o electricistas que van a hacer una obra a un local y, si tardan más de dos horas, tienen que dejarlo todo para ir a cambiar el coche de zona. Eso es una pérdida de tiempo para ellos y un sobrecoste para el cliente.
Planteamos una tarjeta global, similar a la de residentes, que les permita aparcar sin límite de tiempo mientras trabajan. No es que sea gratis, es que no tengan que cargar con sus herramientas cada dos horas para mover la furgoneta. Algunos dicen que ya existe la carga y descarga, pero eso es para 20 minutos; un oficio requiere tiempo. Además, no colisiona con los vecinos: los autónomos trabajan en horario laboral y a las siete de la tarde se van, dejando las plazas libres para los residentes.
Laura Velasco, de VOX, sostiene que existe una contradicción por parte del PSOE: por un lado, se reclama facilitar el uso del coche a los autónomos, mientras que, por otro, se defiende una zona de bajas emisiones más restrictiva. ¿Cómo responde a estas declaraciones?
Es justo al revés. La ZBE que ha puesto la alcaldesa es ‘fake’: es agua de borrajas. Es un espacio minúsculo que ya era peatonal y donde puede entrar ‘todo chichirimundi’, porque solo prohíbe coches de más de 25 años. Una ZBE seria debería abarcar zonas de mucho tráfico como el corredor de Valdecilla o Castilla-Hermida. Y una ZBE amplia no prohíbe aparcar a los residentes ni a los servicios; al revés, al entrar menos coches de fuera, los vecinos y los autónomos tendrían más plazas libres. Es pura matemática.
Si Daniel Fernández fuera alcalde de Santander, ¿en qué se diferenciaría su mandato del de Gema Igual?
La respuesta es clara: en la escucha. Cuando te pones los tapones y dejas de escuchar las demandas de la gente, cometes errores graves. Una ciudad necesita inversión, sí, pero sobre todo necesita gestión y entender que los servicios públicos no pueden fallar, vivas donde vivas.
En Santander, los impuestos solo parecen repercutir en mejorar la vida de la gente cada cuatro años. Lo estamos viendo ahora: queda un año para las elecciones y van a tener toda la ciudad levantada. La estrategia de la alcaldesa es buscar la falta de memoria del santanderino; quiere que el día que vayas a votar la ciudad esté preciosa para que olvides los otros tres años en los que te ha tenido abandonado.
Nosotros haríamos lo contrario: una ciudad para los santanderinos todos los días del año, apostando por servicios públicos de calidad y con la escucha activa como base de toda política. Santander merece la oportunidad de ver otra manera de gestionar tras décadas del mismo modelo agotado.
Mirando a las elecciones de 2027, Felipe Piña (PRC) auguraba hace unos días, en un vídeo publicado en redes sociales, que el PP subirá en concejales. ¿Es usted optimista?
Felipe dijo que el PP estaba ahora en 9 y que la maquinaria iba a hacer que subiesen a 11. El PP tiene 14 concejales en estos momentos. Esos 14 los consiguieron, además, por 200 y pico votos. Ese fue el margen exacto en las últimas elecciones, que les hubiese hecho perder la mayoría absoluta.
Daniel Fernández: «La alcaldesa ha cogido esta mayoría absoluta con un despotismo que le va a costar caro en las urnas»
El Partido Regionalista, ojalá tenga unos mejores resultados. También ojalá el Partido Regionalista diga con quién querría gobernar esta ciudad: si va a permitir que siga gobernando el Partido Popular, como en los últimos 50 años, o si va a apostar por un cambio. La última vez que tuvo la oportunidad de provocar un cambio en Santander decidió posicionarse con el Partido Popular en los años 90. Espero que no cometan el mismo error.
Desde el Partido Socialista vamos a plantear un proyecto que realmente la gente valore como algo transformador y necesario. Creo que la alcaldesa, creo que el Partido Popular, va a tener un bajón importante de votos. Muy importante. Porque han gobernado de espaldas a la gente, y porque la gente lo ha visto por primera vez.
Es verdad que la maquinaria de los próximos meses hará que recuperen algo de confianza en sus votantes tradicionales. Pero creo que la mayoría absoluta no la tienen, y por lo tanto tendrán que gobernar con alguien, si les dan los números. Ojalá nos dé los números al Partido Socialista, como nos dieron en 2019, y nos encontremos con unos partidos de la oposición que también decidan que el cambio se debe producir por una cuestión de salud democrática.
No es normal que Santander sea la única capital de provincia —en este caso de comunidad autónoma— donde no haya habido nunca un cambio de color político. Aquí siempre ha gobernado la derecha, y creo que Santander merece la oportunidad de ver otra manera de gestionar.
Y si dentro de cuatro años Daniel Fernández es el alcalde de Santander y no ha demostrado cumplir, tendré la oportunidad de quitármelo. Pero si el alcalde de esta ciudad, el Partido Popular, en estos cuatro años ha demostrado que no tiene capacidad de gestionar, entiendo que lo normal es que no tenga los votos suficientes para poder gobernar.
Ahí es donde creo que, sea quien sea el próximo gobierno en la capital de Cantabria, será un gobierno de coalición. Será el Partido Socialista con alguien o será el Partido Popular con alguien. Veremos si es el Partido Popular con Vox, el Partido Popular con el PRC, o si es el Partido Socialista con el PRC. Esas son las alternativas que tiene la ciudad en la legislatura que viene.
O mantener a Gema Igual de alcaldesa o tener a Daniel Fernández de alcalde. No hay más alternativas, esa es la realidad. A día de hoy, el Partido Popular tiene 14 concejales; nosotros tenemos seis; Vox tiene tres; el Partido Regionalista tiene tres e Izquierda Unida tiene uno. Esa suma variará un poco, pero no nos engañemos.
Daniel Fernández: «Hay dos alternativas, dos modelos de ciudad y dos posibles alcaldes en Santander: Gema Igual o yo»
Si los números le dieran para un gobierno en coalición en el Ayuntamiento de Santander, ¿con quién le gustaría pactar Daniel Fernández para ser alcalde?
Yo tengo claro que hay dos con los que no me siento cómodo pactando. El voto del PSOE no va a permitir que siga perpetuándose la decadencia en Santander con el Partido Popular, y el voto del PSOE nunca se juntará para gobernar una ciudad en coalición con un partido de extrema derecha, que está en contra de todos los derechos y avances que ha tenido nuestro país y nuestra ciudad, que es Vox.
A partir de ahí, estamos abiertos a hablar con cualquiera de las otras formaciones políticas que entren o que tengan posibilidad de mantenerse: hablo de Izquierda Unida, hablo del PRC, hablo de Cantabristas si llegasen a acceder.
¿Es posible, entonces, dejar abierta la puerta a un bloque de progreso con el PRC?
Es que yo no sé si el Partido Regionalista es un bloque de progreso, de verdad. El PRC ahora mismo en Cantabria ha decidido aprobar un presupuesto a María José Sáenz de Buruaga, que ha privatizado la sanidad pública en Cantabria. Han decidido darle un cheque en blanco para que gobierne Cantabria. ¿Quién me dice, quién nos dice a los santanderinos, que el PRC en Santander no vaya a hacer exactamente lo mismo?
Por eso digo que la única alternativa al Partido Popular es el Partido Socialista. Esa es la realidad. Todo lo demás son experimentos, y los experimentos no suelen tener buenos resultados a largo plazo. Lo vimos con Ciudadanos: vino a cambiar la política municipal de Santander con un programa de abrir ventanas, levantar alfombras, y cuando tuvieron la oportunidad de decidir entre gobernar con el PSOE o mantener al PP, mantuvieron al PP.
Daniel Fernández: «El PRC, a día de hoy, la decisión que ha tomado ha sido gobernar con el Partido Popular en Cantabria, que es donde han tenido la oportunidad»
Cuando lleguen los resultados, valoraremos. Escucharemos todas las opiniones y decidiremos si hay una hoja de ruta compartida para cambiar esta inercia de decadencia de Santander. Si la hay y dan los números, el Partido Socialista estará en la línea de que Santander necesita una oportunidad y de que esta ciudad merece más.





