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Sean Penn: La creación de un personaje icónico

Gracias a su impresionante actuación en “Una batalla tras otra”, Sean Penn se postula como principal candidato a ganar el Óscar al mejor actor de reparto
Sean Penn | Getty Images

En 2023, durante una entrevista, a Quentin Tarantino se le preguntó acerca de Sean Penn, a quien describió como “una de las últimas estrellas de Hollywood”. El director añadió que Penn posee un “carisma brutal, físico y sexual”. Tres años después y con un tercer Óscar prácticamente cantado, estas palabras traen consigo una reflexión: ¿Qué hace a un actor único?

En mi humilde opinión existen dos aspectos esenciales:

  • En primer lugar situaría la verdad, la convicción, la intencionalidad. Aquello que hace que el espectador lance su teléfono móvil al sofá y preste atención a un/una intérprete que le miente a la cara de una forma tan auténtica que lo convierte en veraz. 
  • El segundo aspecto es el que menciona Tarantino, el carisma. Este abarca desde el aspecto físico hasta la forma de gesticular. Lo que está claro es que hay actores como Sean Penn a los que les basta con colocarse delante de la cámara para atraparnos. ¿Son sus ojos azules? ¿Un estado físico admirable a los 65 años? ¿Un rostro libre de operaciones estéticas? 

Sea lo que sea le permite robarse el show frente a sus compañeros de reparto, convirtiendo la convulsa y extraña “Una batalla tras otra” en una cinta interesante pero también desequilibrada. Como todos saben, una historia suele ser tan buena como lo es su antagonista. Por desgracia los protagonistas no están al nivel.

Desde mi punto de vista, “Una batalla tras otra” trata de revivir un tipo de cine de acción propio del Nuevo Hollywood de los años 70, época en la que florecieron directores como Brian De Palma, Steven Spielberg o Michael Cimino. Sin embargo, lo considero un intento fallido debido a la confusión que genera desarrollar una primera parte en clave de thriller político con un ritmo pesado y una segunda mitad que se transforma en un western crepuscular colmado de persecuciones y tintes cómicos.

El resultado es una cinta con pretensiones de sostener un mensaje político pero que acaba jugando en el terreno de lo absurdo.

Si hablamos del director de “Una batalla tras otra”, el genial Paul Thomas Anderson, esta película es un regreso a sus inicios. En los últimos años su carrera cinematográfica había circulado por un terreno más reflexivo y construido en silencios, sin embargo, este largometraje presenta más similitudes en ritmo y locura con la magnífica “Boogie Nights”, uno de sus primeros trabajos. Pese a no ser devoto de esta historia hay que aplaudir su ambición por ofrecer nuevas propuestas alejadas de su zona de confort.

En cuanto al reparto, Leonardo DiCaprio trata de defender sin mucho éxito un personaje falto de interés y una química con Teyana Taylor completamente inexistente. Chase Infinity interpretando a la hija de DiCaprio es toda una sorpresa. La dupla que conforma en el tercer acto con Lockjaw (Sean Penn) es hilarante a la vez que extraña e interesante.

Es en este apartado donde hay que destacar a Sean Penn, que toma un personaje con matices curiosos y una historia de malo malísimo y conforma uno de los villanos más carismáticos del cine del siglo XXI. Penn camina, habla, mira y respira como Steven J. Lockjaw, un tipo repugnante y contradictorio imposible de olvidar. Una interpretación que se estudiará en las escuelas de cine.

En conclusión, “Una batalla tras otra” se postula como candidata en trece categorías a los Premios de la Academia. La única pregunta que ronda las mentes de los cinéfilos es si le entregarán su merecido Óscar a Penn o decidirán castigarlo por su activismo político y sus constantes críticas contra las decisiones de la Academia. 

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