Elaborado en el marco del proyecto TriRuralTech y cofinanciado por los fondos europeos Next Generation EU a través de la Consejería de Economía del Gobierno de Cantabria, la Cámara de Comercio presentó el viernes 14 de noviembre una radiografía del ecosistema de I+D+i de la región. El objetivo del estudio es “ofrecer un diagnóstico integral y actualizado del estado de la innovación”, con un enfoque especial en el entorno rural, un ámbito en el que, según la directora general de Fondos Europeos, Marta García Hospital, “hay mucho que trabajar”.
Según el informe, el sector TIC en Cantabria ha crecido un 10,4% en la última década, alcanzando las 676 empresas en 2024, lo que refleja el 1,8% del total de empresas de la región y la sitúa cerca de las 682, cifra que constituye el máximo histórico de la comunidad. A partir de estos datos autonómicos, Cantabria representa el 0,8% del sector TIC español.

A su vez, el análisis identifica 70 empresas tecnológicas activas, junto con 6 agentes académicos, 4 centros de investigación y 10 agentes institucionales. Este entramado conforma un tejido “compacto, especializado y con capacidad de interacción”, aunque marcado por un dato relevante: el 57,7% de estas empresas no cuenta con asalariados. En la misma línea, entre los perfiles más demandados destacan el de desarrollador/a de software, seguido por el de administrador/a de sistemas.

El sector TIC, según recoge el proyecto TriRuralTech, constituye “un sector en crecimiento sostenido y con alta demanda de profesionales”. No obstante, la incorporación de talento continúa siendo un reto. Las principales barreras que señalan las empresas son las expectativas salariales elevadas, la escasa experiencia profesional de los candidatos y la falta de cualificación específica.
Marta García Hospital: «El informe proporciona la base necesaria para orientar la toma de decisiones en innovación y digitalización en los próximos años»
Pese a estas dificultades, el estudio concluye que no existe una brecha tecnológica notable en el territorio rural cántabro. La disponibilidad de infraestructuras básicas, como ordenadores o acceso a internet, está ampliamente extendida. Asimismo, alrededor de ocho de cada diez empresas cuentan con página web, y cerca de nueve de cada diez utilizan redes sociales corporativas, lo que evidencia un nivel de digitalización empresarial más elevado del que habitualmente se atribuye al medio rural.

Para evaluar con mayor precisión esta accesibilidad, los participantes del informe de la Cámara calificaron, en una escala del 0 al 10, su acceso a distintos recursos y aspectos relacionados con el desarrollo tecnológico de sus empresas. A continuación, se presentan las puntuaciones medias obtenidas por cada uno de los ítems evaluados.

Además, con el objetivo de evaluar tanto la situación actual como las perspectivas futuras del sector, se realizó un análisis que distingue entre fortalezas y potencialidades, considerando las capacidades internas de las empresas y los retos a los que se enfrentan.

La radiografía de la innovación identifica además 25 grupos de I+D y 10 startups con actividad en la región. Según la Cámara de Comercio, estas entidades poseen “potencial para desarrollar proyectos tecnológicos en áreas como la agricultura de precisión, la biotecnología agraria, las energías renovables o la salud digital rural”, ámbitos estratégicos para la modernización del territorio y la diversificación económica.
Durante la presentación, el director general de Innovación, Javier Puente, destacó el valor del programa y su impacto potencial sobre el tejido empresarial cántabro: “Este programa es una oportunidad de oro para las empresas”, afirmó, subrayando la importancia de alinear capacidades tecnológicas, talento y financiación para impulsar el desarrollo rural inteligente.
Javier Puente: «Cantabria tiene proyecto, tiene equipo y tiene talento para convertirse en un referente nacional e internacional»
Cabe destacar que el informe, que reúne más de 250 páginas de análisis, también revela que el 87 % de las empresas rurales ha invertido en tecnología en los últimos cinco años. Además, refleja un creciente interés por la inteligencia artificial, el software de gestión y las herramientas de digitalización aplicada.
En síntesis, los datos evidencian que las iniciativas están configurando un futuro más innovador y competitivo para el sector, pero también dejan claro que su éxito dependerá de la capacidad de las organizaciones para sostener el ritmo de transformación, cerrar brechas estructurales —por pequeñas que sean— y convertir las promesas tecnológicas en resultados palpables para la industria y la ciudadanía.




