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Gema Igual: «¿Que odio al Racing? Soy la única alcaldesa que está arreglando el estadio»

La alcaldesa de Santander repasa en una entrevista con Galerna Press un verano cargado de frentes abiertos: las obras de El Sardinero, el balance de la Semana Grande, la crisis interna del PP por el comentario de Luis Martínez Abad, el proceso judicial de El Bocal y el año electoral

Son los primeros días de agosto y la Semana Grande ya ha terminado. Después de las fiestas, Gema Igual, alcaldesa de Santander comenta que “cuesta levantarse a las seis de la mañana“, pero el verano en la ciudad no da tregua, entre el Festival Internacional de Santander, el Intercultural (Feria de las Naciones) y la UIMP, que sigue en pleno apogeo. Contenta con el balance de las fiestas, admite también que hay cosas que mejorar.

El primero de los frentes es el más recurrente de los últimos meses: la relación con el Racing de Santander. Igual confirma que las obras de la cubierta de El Sardinero están iniciadas, con una inversión de 1,7 millones de euros, y que este otoño se abordará la esquina suroeste del estadio, la que da al Palacio de Exposiciones y al Palacio de Deportes, con una solución constructiva consensuada con el club. Si funciona, se extrapolará al resto de la cubierta.

Sobre las tensiones institucionales —incluida la celebración del ascenso en El Sardinero y no en el Ayuntamiento, como es tradición—, la alcaldesa reconoce que hay “mucha política” en todo lo que se comunica sobre el club, y por eso ha decidido no hacer declaraciones sobre el Racing si no es con el presidente, Manuel Higuera, a su lado: “Ante toda esa intoxicación, lo que he decidido es no hablar del Racing si no es con el Racing delante”. Explica que el club cree que el Ayuntamiento “va demasiado lento”, algo que dice entender, pero recuerda que su gobierno ha sido el primero en poner 4,5 millones de euros entre Racing y Ayuntamiento para mejorar las instalaciones, y que en agosto, cuando termine el convenio actual, se firmará uno nuevo por otros 4,5 millones, esta vez en dos líneas: el arreglo del campo y, por primera vez, una mesa oficial para hablar del futuro del estadio.

Preguntada directamente por si le duele que se diga que odia al Racing, responde con una comparación personal: al igual que cada año le dan por separada de su marido, con quien lleva 24 años juntos, las acusaciones de que odia al club forman parte de lo que ella llama “mentiras de trabajo”. Y remata con un argumento que repite varias veces en la entrevista: si de verdad odiara al Racing, no sería la alcaldesa que está arreglando el estadio. Preguntada por si cree que el club se usa como palanca electoral desde la oposición, responde con un “por supuesto” sin matices.

Semana Grande: balance de cifras y la otra cara de las fiestas

Sobre las fiestas recién terminadas, Igual defiende un balance “positivo” apoyado en datos concretos de afluencia. El chupinazo y los conciertos de la Porticada, dice, registraron tanta gente que hubo que cortar la circulación en Calvo Sotelo. La feria taurina tuvo tres tardes de lleno absoluto en la Plaza de Toros y buena ocupación el resto de los días. Y en plazas hoteleras, la ciudad “estuvo rozando el lleno” varios días, con visitantes que no solo se alojan en Santander sino que llegan desde cualquier punto de Cantabria para pasar el día o asistir a las fiestas. En la feria de día, matiza, el buen tiempo hizo que hubiera más afluencia por la noche que por la mañana, según le trasladaron los propios hosteleros.

Pero el balance también tiene su reverso. Uno de los episodios más comentados fue el vídeo de varios jóvenes golpeando y arrojando bicicletas eléctricas del servicio público municipal. Igual evita cualquier etiqueta sobre los autores —“no voy a definirlos como turistas porque no tiene por qué ser”— y pide no generalizar, “porque los jóvenes son maravillosos”, pero califica lo ocurrido sin ambigüedad: “algo nefasto, como algo incívico y como algo que hay que erradicar entre todos”. Cifra el destrozo en torno a los 5.000 euros y en cinco o seis bicicletas menos disponibles al día siguiente. La respuesta del Ayuntamiento pasa por mayor vigilancia y sanciones, y pide a la ciudadanía que denuncie o afee este tipo de comportamientos cuando los vea.

La alcaldesa es igual de tajante con el botellón prolongado que se vivió durante toda la semana en la zona de Cañadío, con quejas vecinales por el ruido hasta la madrugada. “El vecino tiene la razón”, zanja, y defiende que el problema no es de infraestructura —“en todas las plazas hay contenedores”— sino de comportamiento cívico. Anuncia que la ordenanza de convivencia ciudadana está entre las que el Ayuntamiento tiene previsto endurecer, con más vigilancia y más multas si los avisos no surten efecto. Reivindica, eso sí, cierta tolerancia en fechas de fiestas, “siempre que no sea todo el año”, y destaca que este año el servicio de limpieza empezó a las seis de la mañana acompañado de un policía, para evitar que se increpe a los operarios.

Al incivismo se suma el malestar sindical en la Policía Local y la falta de efectivos durante las fiestas, algo que Igual no esquiva: reconoce que la relación con el cuerpo atraviesa un proceso de negociación no exento de tensión, y confirma que los agentes se han negado a hacer horas extra. Según explica, ningún ayuntamiento con una ciudad de verano como Santander tiene la plantilla policial dimensionada para prescindir de esas horas extraordinarias, de ahí el impacto de la negativa sindical. Sobre si hubo compensación desde el Gobierno central, es clara: en la Junta Local de Seguridad de junio pidió, “de la manera más humilde y más sensata posible”, que la Delegación del Gobierno ampliara el número de efectivos. La respuesta, dice, nunca llegó, ni siquiera con el dato del número de agentes desplazados a la ciudad. Con todo, insiste en que no hubo altercados graves y destaca la colaboración entre policía nacional y local, además del refuerzo con seguridad privada en los eventos.

Martínez Abad, tema zanjado

El otro gran asunto de estas semanas ha sido el comentario del consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, publicado y después borrado en Facebook. Preguntada por cómo lo ha vivido, Igual opta por un tono institucional: dice haberlo afrontado “con la prudencia que mi cargo requiere” y con la lealtad política que dice ejercer cada día, y da el asunto “por zanjado” tras las explicaciones que el consejero le trasladó.

Confirma que ha hablado con él directamente, pero se niega a detallar el contenido de esa conversación: “eso lo mantengo en el ámbito privado”. Justifica ese hermetismo apelando a la necesidad de que su partido dé ejemplo y se diferencie “de la política nacional, o de Pedro Sánchez y todo su equipo”, incluso en la manera de gestionar los desencuentros internos.

Gema Igual: «El Bocal ha sido el peor momento profesional y personal»

Sobre su relación con la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, la describe como “maravillosa”, y lo sustenta en proyectos conjuntos: los 5 millones de euros invertidos entre ambas administraciones en el Reina Sofía, los 12 millones que el Gobierno regional destina al tritubo de abastecimiento de agua a la ciudad, o las obras en la Casa de los Bolos y en colegios y pabellones municipales.

El Bocal: “El peor momento profesional y personal”

Cinco meses después del derrumbe de la pasarela de El Bocal, la alcaldesa aborda el asunto con un tono distinto al resto de la entrevista. Sobre el proceso judicial, remite “al debido respeto de los tiempos que está marcando la jueza”, con pruebas y declaraciones todavía en curso y varias personas imputadas por distintas responsabilidades. Pero insiste en centrar el foco: “lo que hay es siete familias que están totalmente destrozadas y seis a quienes les falta un miembro”, con quienes dice mantener contacto directo. Su petición, repite, es que se diga la verdad cuanto antes para que esas familias puedan pasar página.

Es en este bloque donde Igual hace su valoración más dura sobre la gestión política del caso, con una crítica directa al delegado del Gobierno, Pedro Casares: “no ejerció de delegado de Gobierno”, afirma, “porque no estuvo” y porque, según su relato, “se ocupó de los titulares” y no de las personas afectadas.

La alcaldesa también carga contra el propio Ayuntamiento —contra “los compañeros”, en sus palabras— por las peticiones de dimisión que llegaron desde la oposición en los primeros días, que atribuye a “las prisas y al oportunismo”, y que enmarca como la mayor decepción política de todo el episodio. Asegura, eso sí, que en ningún momento estuvo preocupada por la documentación municipal, “porque los teníamos”, sino por el sufrimiento de las familias, a las que describe como “nobles” en medio de una situación que califica de muy complicada de gestionar.

Los otros frentes vecinales: Hermanos Calderón, Mataleñas y McDonald’s

Meses después de que las 107 familias de la calle Hermanos Calderón denunciaran la falta de respuesta municipal, Igual confirma que ya se ha reunido con ellas, con cierta ironía hacia quienes sostenían lo contrario: “ya me he reunido con ellos, con lo cual ya no es imposible reunirse con Gemma Igual”. Explica que se trata de un contrato de alquiler privado, ajeno al Ayuntamiento, con fecha de caducidad, y que su compromiso pasa por revisar junto a los vecinos “con papeles” qué derechos y qué cobertura legal tienen realmente. Deja, no obstante, una frontera clara: no defenderá derechos que no existan, y descarta que el Ayuntamiento pueda comprar esas viviendas para dárselas a estas familias de forma directa, porque eso supondría saltarse a quienes llevan años en el registro municipal de demandantes de vivienda. “Vamos a ver qué derechos tienen, vamos a ver qué documentos tienen, vamos a ver en qué les puede ayudar el Ayuntamiento”, resume, mientras insiste en que comprende su situación.

Sobre el proyecto de aparcamiento de Mataleñas, que llegó a movilizar miles de firmas vecinales, la alcaldesa explica el desenlace como un ejemplo de negociación: el proyecto original incluía 30 plazas para autocaravanas dentro de una actuación de mejora de la zona y del aparcamiento existente junto al campo de golf. Ante el rechazo vecinal a esas 30 plazas, el Ayuntamiento decidió eliminarlas y mantener el resto del proyecto. “No voy a dejar de hacer un proyecto que es necesario… porque haya un punto de discordia que sean 30 aparcamientos de autocaravanas, los eliminamos y punto”, resume.

Gema Igual: «¿Que odio al Racing? Pues qué casualidad que si le odio, soy la única alcaldesa que estoy arreglando el estadio»


Preguntada por la polémica instalación de un McDonald’s en Puertochico, que ha llegado a los tribunales, Igual se escuda en los límites legales de su cargo: “una alcaldesa no puede elegir quién es quien se pone; si elige, es prevaricación”. Recuerda que el local estaba en régimen de alquiler libre, que McDonald’s cumplió los requisitos para obtener la licencia y que corresponde ahora al juzgado verificar si ese proceso fue correcto. Sobre si personalmente hubiera preferido un negocio más local, responde que sus gustos personales no pueden condicionar la actividad económica de la ciudad, y equipara su interés por generar empleo y dinamismo comercial al de cualquier otra franquicia o negocio de restauración.

Pisos turísticos y comunicación municipal

En materia de vivienda de uso turístico, la alcaldesa defiende que Santander ya cuenta con una regulación propia —el Ayuntamiento solo concede licencias en bajos o con entrada independiente— y que el trabajo actual consiste en depurar los pisos que operan sin ajustarse a la normativa. Asegura que este verano ya hay menos pisos turísticos legales que el anterior, y remite la labor de inspección al Gobierno de Cantabria, animando a la colaboración ciudadana para denunciar los que operen sin el distintivo oficial.

Sobre la ausencia de una cuenta oficial del Ayuntamiento de Santander en redes sociales, una crítica recurrente entre los vecinos, Igual lo justifica por la necesidad de contar con medios y una persona responsable dedicada, “sobre todo para que no pase lo que acaba de pasar” —en alusión al episodio de Martínez Abad—. Defiende que lo que no se puede hacer es abrir “un canal bidireccional y no atenderlo”, y avanza que se organizará un concurso público para gestionarlo cuando estén preparados. Mientras tanto, recuerda que cada servicio municipal mantiene sus propias redes bajo su propia responsabilidad. Preguntada por la comparación con la actividad de la oposición en redes, responde que hay que elegir entre “trabajar durante todo el día” o dedicarse a “defenderse”, y que ella ha optado por lo primero. “Si yo solo hago dos vídeos a la semana, no estoy aquí desde las siete de la mañana”, resume.

Sobre su rol como número dos del PP en el Parlamento de Cantabria, resta importancia a su escasa intervención en los plenos: explica que su cartera es la de comercio, que no hay muchos asuntos que llevar en ese ámbito y que, al no tener dedicación exclusiva —compagina el escaño con la Alcaldía—, es lógico que otros diputados con más disponibilidad tengan mayor protagonismo. Sobre si continuará en el Parlamento la próxima legislatura, no se pronuncia: dice que esa decisión corresponde a la presidenta del partido y que todavía no se ha planteado ni hablado.

2027: “Por supuesto que aspiro a la mayoría absoluta”

La entrevista cierra mirando ya al calendario electoral. Confirmada como candidata del PP, Igual plantea el objetivo de culminar los grandes proyectos en marcha —nuevo Plan General, ampliación del Parque Científico y Tecnológico, Frente Marítimo, plan de vivienda, regeneración de El Cabildo— y avanza que en esta legislatura se completará el Reina Sofía, mientras que el barrio de La Florida quedará para la siguiente. Sobre si estos son sus últimos cuatro años, evita cualquier pronóstico: dice que sería “vanidoso” dar por hecho que continuará y “poco honesto” descartarlo, y recuerda que en política “hay cosas que no dependen de nosotros”.

Sí es clara respecto al objetivo electoral: aspira a la mayoría absoluta, después de haber gobernado ya en pacto y de considerar que gestionar con dos programas electorales distintos dentro de un mismo equipo de gobierno no es su modelo preferido. Sobre un eventual pacto con Vox si no lograra esa mayoría, no cierra la puerta pero tampoco la abre: reprocha a la oposición, tanto a la izquierda (PRC y PSOE) como a la candidata de Vox, Laura Velasco, una estrategia que define como de “victimismo” y “catastrofismo”, y sostiene que aún no conoce el programa electoral de esta última como para valorar una hipotética colaboración de gobierno.

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