El Carnaval de Santander se ha transformado en los últimos años de una fiesta tradicional a un fenómeno cultural y social que involucra a toda la ciudad. Fran Arias, concejal de Dinamización Social y Turismo, señala que “Santander ha ido perdiendo el miedo a salir a la calle, a participar y a mostrarse”, una evolución que refleja la vitalidad de la ciudad y el interés de sus vecinos por formar parte activa de la fiesta.
Los disfraces y las comparsas, destaca Arias, se han convertido en uno de los grandes elementos identitarios del Carnaval de Santander. Ya no son solo elementos decorativos o anecdóticos: representan creatividad, compromiso y participación colectiva. “Las comparsas, en particular, simbolizan el trabajo en equipo y la implicación de barrios, asociaciones, colegios, escuelas, peñas y grupos de amigos que dedican meses a preparar sus propuestas”, apunta el concejal. Para él, ese proceso genera comunidad, cohesión social y un sentido de pertenencia, y convierte al Carnaval en algo que se empieza a construir mucho antes de los días centrales de la fiesta.
Los disfraces actuales, añade, son más elaborados, más originales y con frecuencia incluyen componentes reivindicativos, humorísticos o culturales que conectan con la actualidad. “Ayuda a construir una imagen de Santander moderna, creativa, comprometida y socialmente activa”, comenta.
Más allá del carácter lúdico, Fran Arias subraya que el Carnaval tiene un impacto real en la dinamización social y turística. Eventos como la Gran Gala de comparsas en el Palacio de Deportes o el desfile por el centro convierten a Santander en un punto de encuentro intergeneracional: participan familias, colectivos culturales y vecinales, y se fomenta la participación activa de los ciudadanos. “No es un Carnaval que se consume desde la grada, sino que se vive desde dentro”, asegura.

Desde el punto de vista turístico, indica Arias, el Carnaval ayuda a romper la estacionalidad y atrae cada vez a más visitantes de municipios cercanos y de otras comunidades. “Hablamos de un visitante que viene atraído por una programación concreta, por el ambiente en la calle y por la experiencia global de ciudad”, detalla. Además, la repercusión en redes sociales y medios digitales multiplica la visibilidad exterior del Carnaval, consolidándolo como un atractivo turístico propio.
El concejal también enfatiza el carácter único del Carnaval santanderino frente a otras celebraciones del norte de España. “No buscamos parecernos a otros carnavales ni entrar en comparaciones, porque cada ciudad tiene su propia tradición, su manera de vivir la fiesta y su contexto social. Nuestro objetivo es ofrecer la mejor programación posible para Santander y para quienes nos visitan, siendo coherentes con lo que somos como ciudad”, subraya. Según Fran Arias, la diferencia está en la accesibilidad, la apertura y la capacidad de adaptarse. “Es un Carnaval pensado para todos los públicos, donde conviven propuestas familiares, eventos multitudinarios, cultura popular y espacios para la creatividad más libre”, añade.
La colaboración con comparsas y colectivos, comenta el concejal, es constante. “El Carnaval de Santander se diseña escuchando, dialogando y construyendo junto a quienes lo hacen posible desde la calle. Tenemos muy claro que la programación no puede hacerse de espaldas a las comparsas, porque son el corazón del Carnaval”. Antes y después de cada edición mantiene reuniones de planificación y valoración con los representantes de los grupos, y utiliza herramientas de comunicación directa como un grupo de WhatsApp para resolver dudas y coordinar aspectos logísticos.

En relación a la proyección turística, Fran Arias observa que “cada año detectamos un aumento de personas que se desplazan desde comunidades limítrofes y de otros puntos del norte de España para pasar el fin de semana de Carnaval en Santander”. La repercusión de las imágenes del desfile y de la Gala en redes refuerza la difusión y la identidad del evento.
De cara al futuro
Con la mirada en los próximos años, el concejal recalca que el principal objetivo es hacer crecer el Carnaval sin perder su autenticidad. “Queremos seguir mejorando la programación, afinando los contenidos y consolidando el salto de calidad que ya se ha dado en eventos como la Gran Gala de comparsas, el desfile por el centro de la ciudad o el Carnaval infantil. Apostamos por un formato cada vez más cuidado, atractivo y profesional, que esté a la altura de la respuesta del público y del nivel que han alcanzado las comparsas”, concluye Fran Arias.
El Carnaval de Santander sigue creciendo en calidad, participación y visibilidad, consolidándose como una fiesta que combina tradición, creatividad y proyección social y turística, mientras mantiene el espíritu auténtico que lo ha caracterizado durante años.




