El cine de Stanley Kubrick siempre ha estado cargado de simbolismo y mensajes subliminales. Esto ha permitido que sus películas sean relacionadas con diversas teorías conspirativas que se han mantenido vivas en el tiempo y han provocado nuevos análisis de la filmografía de este director. En primer lugar, con “Doctor Strangelove” (1964) Kubrick utiliza la sátira para hablar de la bomba nuclear y de las altas esferas que controlan el mundo. Después llega “2001: Odisea en el espacio” (1968), con la cual surgen teorías en las que se le acusa de haber sido contratado por el gobierno de los Estados Unidos para rodar un falso alunizaje con el que ganarle la carrera espacial a la Unión Soviética (URSS) en el 69’. En “El Resplandor” (1980) Kubrick deja pistas acerca de este viaje a la luna que dan lugar a más especulaciones. Sin embargo, existe una película que durante más de veinte años ha pasado desapercibida por el gran público. En las últimas semanas, a raíz de la revelación de los archivos de Jeffrey Epstein, este largometraje parece estar teniendo una segunda vida. Hoy hablamos de la última obra del maestro Stanley Kubrick: “Eyes Wide Shut”.
¿Puede un sueño de una noche cambiar tu realidad? ¿Qué seríamos capaces de hacer ocultos tras una máscara? ¿Hasta dónde pueden llevarte los celos?
Para muchos críticos 1999 es conocido como el mejor año del cine moderno. El cambio de milenio coincide con la fusión entre una forma más comercial y otra más autoral de hacer películas. En este año se estrenan “Matrix”, “El club de la lucha”, “American Beauty” o “La novena puerta”. No es extraño que muchas presenten temáticas relacionadas con las ansiedades sociales de la población del siglo XX acerca del futuro.
Para hablar de los orígenes de “Eyes Wide Shut” debemos remontarnos hasta el año 1968. Kubrick siempre reconoció ser un ávido lector, pero no por gusto, sino por necesidad. A excepción de sus dos primeras películas, toda su filmografía está basada en adaptaciones de cuentos y novelas. En este proceso de búsqueda llegaría a sus manos una obra de Arthur Schnitzler denominada “Relato soñado” (1926). Esta trataba temas como el subconsciente humano, la sexualidad y los rituales colectivos. Atraído por su originalidad y misterio, Kubrick decidió adquirir los derechos cinematográficos. Por suerte o por desgracia, pasan casi treinta años hasta que determina que esa será la historia que inspire su próximo film. ¿Por qué lo postergó tanto? Lo único que se sabe es que su mujer, Christiane Kubrick, le rogó que enterrase el proyecto. Se dice que los motivos estaban relacionados con los temas que se trataban en la película. Kubrick ya había sido censurado y amenazado de muerte con anterioridad, pero esto era diferente. Ya no atacaría a la sensibilidad del espectador promedio, sino que se disponía a desenmascarar los terribles actos de los poderosos: masones, satánicos, las inquietantes fiestas de los Rothschild,… Un terreno en el que debía pisar con extrema cautela.

El rodaje comenzó el 4 de noviembre de 1996 y se prolongó hasta llegar a quince meses, siendo solo superado por “Boyhood” (2014) como el más largo de la historia. El perfeccionismo de Kubrick les hacía repetir tomas hasta la eternidad, regrabar planos y realizar constantes cambios en el guión, pero nada por lo que no fuese conocido ya. Un año y cuatro días después de proyectar el montaje provisional de “Eyes Wide Shut” a los actores y productores, Stanley Kubrick falleció. Este evento supuso otra victoria para los conspiranoicos, quienes no tardaron en afirmar que el director había sido asesinado por los miembros de las sociedades secretas que intentaba desenmascarar. Sin embargo, diversas fuentes como su asistente personal, Emilio de Alessandro, han afirmado que el estado de salud de Stanley en las semanas anteriores a su fallecimiento era preocupante y sus familiares más cercanos afirman que su muerte fue por causa natural. El agotamiento de un rodaje eterno sumado a la presión que él mismo se imponía a sus 70 años de edad pudieron con él.
Ahora que conocemos la historia, ¿qué encontramos en “Eyes Wide Shut”? Desde mi punto de vista, una elegancia magistral. Desde el inicio nos sumergimos en la lujosa vida de los protagonistas, interpretados por Tom Cruise y Nicole Kidman, gracias a la música clásica, los colores dorados y una iluminación suave. Kubrick nos acuna entre sus brazos hasta que entramos en un trance, en un relato soñado.
El guión sigue una estructura lineal en el tiempo pero circular en su narrativa. La mayor parte del film acompañamos a Bill Harford (Tom Cruise) en una especie de viaje del héroe a la inversa. Bill es un tipo que se deja llevar por sus sentimientos, prácticamente no toma decisiones, solo deambula de un lado a otro. Este “dejarse llevar” le hace adentrarse en la fiesta de las máscaras y descubrir una realidad de la que muy pocos son conscientes, un mundo que gira en torno al objetivo de saciar los instintos más primarios del ser humano. Hablo del viaje del héroe a la inversa puesto que al final de la historia regresa a casa victorioso, pero no por lo que ha ganado, más bien por lo que no ha perdido: su familia. Lo que es verdaderamente importante para él. Muchos espectadores piensan que el tercer acto de “Eyes Wide Shut” y el final en la juguetería son anti climáticos y no están al nivel del misterio que suscita el resto de la historia. En cambio, como he mencionado al inicio de esta crítica, el cine de Kubrick está lleno de detalles que llevan a interpretaciones de todo tipo. Una de las más interesantes es cuando la hija de Bill (Tom Cruise) y Alice (Nicole Kidman) se aleja de ellos en la juguetería. ¿Y si, para pagar el alto precio de seguir vivos, el matrimonio le entrega a esta secta de poderosos a la niña? Es espeluznante, pero a día de hoy solo hay que leer las noticias para darse cuenta de que no sería descabellado.
De la dirección poco se puede decir, el maestro de los maestros firmando lo que para mí es su última obra maestra y una gran película navideña
En cuanto a la fotografía, unida a la dirección de arte, Larry Smith nos muestra un Nueva York repleto de luces y todo tipo de adornos festivos. La paleta de colores juega un papel esencial a la hora de transmitir las emociones de los personajes. Los tonos cálidos aparecen en el hogar y en la fiesta de lujo del primer acto. En oposición, los tonos fríos que se vislumbran por las ventanas de la casa de Cruise y Kidman inundan el plano cuando se trata el tema de la infidelidad, los celos y la amenaza. Al llegar a la fiesta de los enmascarados el rojo y el morado cobran protagonismo para mostrar la sexualidad y el peligro.
El montaje es un tema delicado dado que Kubrick murió sin dar el visto bueno a la copia que se estrenó en cines. En una reciente entrevista en el programa de Joe Rogan al cineasta Roger Avery este apuntó que el guión original incluía una voz en off y que la duración de la fiesta de los poderosos fue alterada por los productores antes de su estreno. Existen anotaciones acerca de los cambios que se hicieron al último montaje aprobado por Kubrick y no parecen significativos, pero nunca sabremos la verdad por completo.
En resumen, casi treinta años después de su estreno en cines “Eyes Wide Shut” empieza a ser entendida y valorada por el público mayoritario, quien la tilda de obra casi documental. Y no es de extrañar al ver que los archivos de Epstein están mostrando al mundo la verdadera cara de las celebridades que todos queremos y admiramos. Cuando todo esto seguía siendo un secreto lo que Kubrick, apoyado en Schnitzler, explicaba es que hay realidades con las que no se debe jugar y, pese a saber de su existencia, lo mejor es mantener los ojos bien cerrados.




