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Cuando Halloween convierte historias de terror en realidad

La noche del 31 de octubre y las películas de terror han inspirado múltiples crímenes y asesinatos a lo largo de la historia

La noche de Halloween, fecha marcada para disfrazarse y conseguir caramelos, ha sido también una noche marcada por crímenes escalofriantes que han provocado el miedo en muchas personas. Lo que debería ser una celebración de diversión y fantasía, en ocasiones se ha convertido en el escenario de tragedias reales, donde la violencia y la obsesión por el terror han llevado a jóvenes y adultos a cometer actos atroces. Desde asesinatos premeditados hasta ataques inspirados en películas de terror, Halloween ha sido testigo de hechos que mezclan la realidad con los miedos que normalmente sólo habitan en la ficción.

Esta combinación de festividad, disfraz y fascinación por lo macabro ha dejado una estela de historias impactantes que todavía resuenan en la memoria colectiva, recordándonos que incluso la noche más inocente puede esconder un lado oscuro.

Dulces envenenados

El 31 de octubre de 1974, en Deer Park, Texas, Ronald Clark O’Bryan envenenó a su propio hijo de ocho años con un dulce contaminado con cianuro, un crimen que desde entonces hizo que padres y autoridades inspeccionaran con cautela cada caramelo de Halloween.

O’Bryan, luego apodado “The Candy Man” o “Halloween Killer”, acompañaba a sus hijos, Timothy y Elizabeth, durante el tradicional recorrido para pedir dulces en su vecindario. Entre los caramelos repartidos había varios tubos de Pixy Stix, uno de los cuales contenía cianuro de potasio. Timothy lo tomó antes de dormir y, tras notar un sabor amargo, su padre le dio un vaso de Kool-Aid. Minutos después comenzó a convulsionar y falleció en el hospital en menos de una hora.

La investigación reveló que O’Bryan había contratado pólizas de seguro de vida para sus hijos por decenas de miles de dólares pocos meses antes. Atrapado en deudas, planeó asesinar a su hijo y simular un envenenamiento masivo, distribuyendo los dulces a otros niños del vecindario; ninguno de ellos llegó a consumirlos.

Durante el interrogatorio, ofreció versiones contradictorias sobre el origen de los dulces. La policía descubrió que los envoltorios habían sido manipulados y sellados con grapas, y halló en su casa tijeras con residuos idénticos al plástico de los dulces. Fue arrestado, declarado culpable de asesinato capital y cuatro intentos de homicidio, y ejecutado por inyección letal el 31 de marzo de 1984.

Asesinos de la caja de herramientas

La noche del 31 de octubre de 1979, en California, Shirley Lynette Ledford, de 16 años, fue secuestrada y asesinada por Lawrence Bittaker y Roy Norris, conocidos como los “Toolbox Killers” debido a que utilizaban herramientas domésticas como instrumentos de tortura en sus crímenes. Durante la noche, Ledford fue víctima de un plan meticuloso y sádico, sometida a torturas físicas y psicológicas antes de ser asesinada.

Los asesinos aprovecharon Halloween para captar a su víctima y emplearon herramientas comunes de una caja de herramientas, como alicates, destornilladores y martillos, que originó su famoso apodo. Tras el asesinato de Ledford, ambos continuaron cometiendo otros crímenes similares, aunque este caso es el más recordado por la extrema crueldad involucrada.

Bittaker y Norris fueron arrestados poco después y enfrentaron cargos de asesinato en primer grado. Ambos recibieron cadena perpetua, siendo Bittaker condenado a muerte y falleciendo en prisión en 2019.

De ficción a realidad: 45 puñaladas

El 13 de enero de 1998, Mario Salvador Padilla, de 16 años, junto a su primo Samuel Ramírez, de 14 años, asesinaron a Gina Lenore Castillo, madre de Padilla, en su apartamento en Lynwood, California. Las autoridades hallaron que la víctima logró llamar al 911, identificando a su hijo como agresor tras recibir 45 puñaladas.

La investigación reveló que los jóvenes planearon el crimen durante varias semanas. En entrevistas, Padilla admitió que él y Ramírez habían contemplado matar también al padrastro de Padilla y otras dos personas en una escena inspirada en la película Scream. Los investigadores señalaron que incluso pretendían comprar disfraces del asesino de la película y un modulador de voz para ocultar su identidad.

Durante el juicio, la fiscalía presentó múltiples cargos, incluyendo asesinato en primer grado, conspiración, robo y agresión agravada. El tribunal consideró que el crimen fue cometido durante la comisión de un robo y prestó especial atención al plan premeditado del acusado. Finalmente, en 1999 Padilla fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, mientras que Ramírez recibió una condena de 25 años a cadena perpetua debido a su menor edad.

Pesadilla en Inglaterra

Entre el 15 y el 17 de septiembre de 2004, Daniel Julián González, de 25 años, llevó a cabo una serie de ataques con cuchillo en Londres y Sussex, Inglaterra, asesinando a cuatro personas e hiriendo a otras dos. González confesó que estos crímenes fueron “una de las mejores cosas” que había hecho en su vida, un reconocimiento escalofriante que le condenó a cadena perpetua en 2006.

Su primera víctima fue un hombre de 61 años en Hilsea, Portsmouth, a quien atacó mientras paseaba con su perro y su esposa. Aunque apuñaló al anciano tras amenazarlo, este logró sobrevivir con heridas leves, y Gonzalez huyó. Este fallo aumentó su furia para el siguiente ataque, donde se trasladó a Southwick, West Sussex, donde apuñaló mortalmente a una mujer de 76 años mientras llevaba una máscara de hockey.

Los ataques continuaron en Tottenham, donde González asesinó a un hombre de 46 años y allanó una vivienda en busca de su tercera víctima, logrando solo herirle en el brazo. Finalmente, su ola de violencia terminó en Highgate, con el asesinato de una pareja de ancianos. Poco después, fue detenido en la estación de metro Tottenham Court Road, donde fue descubierto con un billete manchado de sangre.

En el juicio, recibió seis cadenas perpetuas sin posibilidad de liberación anticipada. Su madre declaró que González era “extremadamente inteligente, pero perturbador; encantador, pero manipulador”. Para él, sus actos eran “orgásmicos”, revelando la perturbadora psicología de un asesino que se inspiró en películas de terror como A Nightmare on Elm Street y Friday the 13th.

El 9 de agosto de 2007, González se suicidó en el hospital psiquiátrico de alta seguridad Broadmoor Hospital, donde estaba internado.

La influencia de Halloween

El 4 de octubre de 2012, Jake Evans, de 17 años, asesinó en su hogar de Parker County a su madre, Jamie Evans, de 48 años, y a su hermana, Mallory Evans, de 15 años. Según informó la policía, Evans llamó él mismo al 911 tras cometer los homicidios.

En una declaración escrita, dijo a los investigadores que había ideado un plan para matar a varios familiares después de ver la nueva versión de Rob Zombie de la película Halloween, en la que un niño asesina a sus familiares. Bajo esta influencia, planeó y ejecutó los crímenes en su casa.

Tras evaluaciones de competencia mental, Evans se declaró culpable en abril de 2015 de dos cargos de asesinato. Fue sentenciado a 45 años de prisión por cada homicidio, con posibilidad de libertad condicional tras cumplir al menos la mitad de la condena.

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