Los éxitos del atletismo femenino español no se pueden entender sin la figura de una pionera como Carmen Valero. Nacida en la localidad de Castelserás (Teruel) en el año 1955, su nombre quedará escrito en la historia como la primera mujer en representar a España en el atletismo en unos Juegos Olímpicos. Lo hizo en Montreal 1976, donde participó en las pruebas de 800 y 1.500 metros. Los mayores logros internacionales de la atleta llegaron en el campo a través, donde se proclamó campeona del mundo en el 76 y 77.
Sus inicios
Uno de los puntos de inflexión en la vida de Carmen llega cuando su familia se muda a la localidad de Cerdanyola (Barcelona). Su hermana mayor sufría de asma y por recomendación médica tuvieron que hacer las maletas, con una Carmen que tenía apenas quince días de edad. Allí, a la edad de ocho años, Carmen ya mostraba una afición superlativa por el atletismo. Tanto era así que sus padres decidieron ponerle un cascabel para tenerla localizada, ya que se pasaba gran parte del día corriendo por las montañas cercanas a su hogar.
Los inicios de Valero en el atletismo como tal vienen marcados por la figura de dos hermanas, María Antonia y Juana Soler, quienes la convencieron para formar parte del Club de la Juventud Atlética de Sabadell, uniéndose después a las filas del Club Nataciò Barcelona.
Su primera carrera fue la popular Jean Bouin en Barcelona, con doce años. Al no poseer aún licencia federativa para correr, se inscribió bajo el nombre de Teodora Rodríguez, una amiga suya de mayor edad que ya pertenecía a la categoría élite.
Campo a través
Carmen Valero ya mostró su talento desde las categorías inferiores, proclamándose campeona de España juvenil de campo a través en los años 1970 y 1971. Al año siguiente, con 16 años, participó en su primera prueba internacional, el Cross de las Naciones de Cambridge. Allí, Valero fue la única representante española, finalizando en la 31ª plaza. En ese mismo año, el 72, la catalana ya logró el primero de sus ocho títulos de campeona nacional absoluta de campo a través.
Su primer gran éxito internacional llegó en el año 1975, donde con sólo 19 años logró la medalla de bronce en el Campeonato del Mundo de Rabat, acabando por detrás de Julie Brown y de la polaca Bronislawa Ludwichowska. Al año siguiente, Valero se consagró al fin como la dominadora de la disciplina, proclamándose campeona del mundo en Chepstow (Reino Unido). Allí, sacó veinte segundos a su inmediata perseguidora, Tatiana Kazánkina (Unión Soviética). Con ello, se convertía en la primera española de la historia en ganar un mundial de campo a través.
No obstante, a pesar del éxito, los instantes previos estuvieron marcados por la falta de reconocimiento. Valero, en una entrevista con el Diario As, comenta que el día antes de la prueba, un miembro de la Federación faltó al respeto tanto a la catalana como a otras atletas. De cara a la competición del día siguiente, se organizó una reunión para preparar la carrera, en la cual las mujeres no estuvieron presentes. Valero, al preguntar por si se hacía la reunión, recibió la siguiente respuesta: “No, ya la hemos hecho. Haced lo que podáis. Las mujeres sois unas culonas y unas pechugonas”.
Al día siguiente, Valero se cruzó con él a falta de un kilómetro para acabar y con la atleta española liderando la prueba. Entonces, alzó la voz y le comentó: “Mira cómo ganan las culonas y pechugonas”. El miembro de la Real Federación Española de Atletismo, según Valero, respondió con un “perdona, disculpa”. En 1977, Carmen Valero revalidó su título en Düsseldorf (Alemania), otra vez aventajando a las soviéticas. En este caso, cerraron el podio Lyudmila Bragina, quien fuese campeona olímpica, y Giana Romanova.
El año 1979 fue el principio del fin para Carmen Valero. Acumuló una serie de lesiones que le mantuvieron fuera de la competición, y ya en el 1980 sólo corrió para un club local, el Joventut Atlètica Sabadell. Ese mismo año, Valero anunció su retirada, marcada por las lesiones y por las discrepancias existentes con la Real Federación Española de Atletismo, ya que nunca se la llegó a considerar profesional como tal, y los pagos que recibía eran significativamente menores que los de los atletas masculinos. No obstante, en 1981, tras el nacimiento de su hija, Carmen Valero volvió a entrenar con regularidad y logró hacerse con el Campeonato de España de campo a través. Fue seleccionada para participar en el Campeonato del Mundo de ese mismo año, pero rechazó la propuesta, animando a un integrante de la Federación a “ponerse una falda” y correr en su lugar.
Carrera en la pista
Carmen Valero también cuenta con una exitosa trayectoria en las pruebas de media distancia. En 1972, se proclamó por primera vez campeona de España de 1.500 metros, un título que lograría en siete ocasiones de forma consecutiva. En 1975, la atleta española firmó su primera gran actuación internacional sobre los 1.500, llevándose la medalla de bronce en los Juegos del Mediterráneo. También destacó sobre los 800 metros, donde fue tres veces campeona de España (del 1974 al 1976), y en el 3.000, distancia en la que logró cuatro títulos nacionales (1974, 1975, 1976 y 1978).

Su buen hacer le permitió hacer historia en Montreal 76, donde se convirtió en la primera atleta española en participar en unos Juegos Olímpicos. Valero participó tanto en los 800 metros como en 1.500, sin ser capaz de superar las eliminatorias en ambas pruebas. En esta última, Valero se marchó con un mal sabor de boca, en lo que consideraría como “la peor decepción de mi vida”.
Después de su repentina retirada en 1980, Valero regresó a la pista en el año 1986, cosechando el Campeonato de España en dos distancias en las que no había triunfado hasta la fecha: el 5.000 metros y la prueba de fondo. Finalmente, la atleta catalana puso final a su carrera en el año 1987, después de que la Real Federación Española de Atletismo no la convocase para el Campeonato del Mundo de campo a través.
Reconocimientos
Entre los años 1974 y 1977, El Mundo Deportivo otorgó a Carmen Valero el premio a la Mejor deportista española del año. En el mismo año de su retirada definitiva, en 1987, la atleta española fue galardonada con la Medalla de Honor de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF). En 2001, la Asociación Española de Estadísticos del Atletismo le nombró como mejor atleta del siglo XX, un premio que compartió con otra leyenda como Fermín Cacho, quien fuese campeón olímpico de 1.500 metros en Barcelona 92. En ese mismo 2001, en el mes de noviembre, Carmen Valero recibió la medalla de plata de la Real Orden del Mérito Deportivo.
Una pista con su nombre
Si bien el nombre de Carmen Valero permanecerá escrito por siempre en los libros de historia, también lo hará en la pista de atletismo del Centro de Alto Rendimiento de Madrid, en la sede del Consejo Superior de Deportes. En un acto por el Día de la Mujer de 2024, se le hizo este homenaje a título póstumo a una Carmen Valero que falleció el 2 de enero de ese mismo año a raíz de un derrame cerebral.
En ese mismo acto, otras deportistas referentes en el atletismo español pusieron en valor el legado que dejó la atleta de Cerdanyola. Irene Sánchez-Escribano, hexacampeona de España de 3.000 obstáculos, declaró que gracias a Carmen Valero, el camino ha sido “más fácil” para el resto de atletas. “Hay que agradecerles que nos hayan allanado el camino y abierto todas las posibilidades, porque es un referente”, añadió la toledana. Por su parte, Adiaratou Iglesias, campeona paralímpica en 100 metros lisos, comentó que “Carmen Valero es una mujer que me inspira y ojalá se la hubieran reconocido cosas antes”.
En definitiva, el legado de Carmen Valero ha inspirado a que nuevas generaciones de atletas españolas puedan aspirar a seguir cosechando éxitos para el deporte español.
Nos ha dejado Carmen Valero 🖤
— atletismoRFEA (@atletismoRFEA) January 2, 2024
Nuestra pionera.
La mujer que abrió camino.
La madre de nuestro atletismo.
La primera atleta olímpica 🇪🇸.
Bicampeona del Mundo de cross.
La mejor atleta española del s.XX
Gracias, Carmen, te estaremos eternamente agradecidos.
DEP pic.twitter.com/fm9yayrdii




