Alec Wintering (Carolina del Norte, 1995) es uno de los jugadores con mayor experiencia de Primera FEB. El base estadounidense, que esta temporada defiende la camiseta del Grupo Alega Cantabria, conoce bien la competición, en la que consiguió el ascenso a la Liga Endesa y se proclamó campeón de la Copa Princesa durante la temporada 2022-2023. Ahora afronta una nueva etapa en Torrelavega, donde destaca tanto el ambiente del vestuario como las posibilidades que ofrece su nuevo destino.
Su relación con el baloncesto comenzó cuando tenía cinco años, siguiendo los pasos de su hermano mayor, que también jugaba y entrenaba. Desde entonces, su trayectoria ha estado marcada por el trabajo y la perseverancia. «Ha sido un viaje de mucho trabajo duro, perseverancia y sacrificio, pero es como la vida misma. Hay subidas y bajadas, más altibajos, pero solo tienes que seguir adelante», explica.
Una nueva etapa en Cantabria
La adaptación a Cantabria está siendo positiva para el jugador estadounidense, que destaca especialmente el entorno natural de la región y las posibilidades que ofrece fuera de las pistas. «Tenemos un buen grupo de chicos en el equipo. Fuera del baloncesto, es una zona hermosa, con mucho verde, mucha naturaleza y muchos lugares para vivir experiencias, así que ha sido buena hasta ahora», señala.
Wintering reconoce incluso que la experiencia está siendo mejor de lo que esperaba. «Pensé que iba a ser un poco más aburrido, pero no, ha sido agradable. Como dije, la zona tiene mucho que ofrecer», afirma sobre sus primeras impresiones de la comunidad.
En cuanto a su personalidad, se define como alguien tranquilo e independiente lejos de la competición, aunque su actitud cambia cuando salta a la cancha. «Fuera de la cancha soy yo mismo, independiente y tranquilo. Me gusta pasar el rato y relajarme cuando no estoy en la cancha. En la cancha soy un competidor, me gusta hacer lo que sea para ayudar al equipo a ganar», explica.
De empezar a los cinco años a jugar en Europa
El baloncesto ha formado parte de su vida desde la infancia. Su hermano mayor fue una de sus principales referencias y el responsable de acercarle a este deporte. «Empecé cuando tenía cinco años, mi hermano mayor era jugador y entrenador, así que más o menos he seguido sus pasos», recuerda.
Con el paso de los años fue mejorando y consolidando su objetivo de convertirse en profesional. «He querido jugar al baloncesto de forma profesional desde que era niño. A medida que crecía, seguía mejorando y cuando llegué a la universidad sabía que algún día sería jugador profesional», relata.
Su llegada a Europa supuso también un cambio importante en su vida personal. Antes de cruzar el Atlántico nunca había viajado fuera de Estados Unidos, por lo que tuvo que acostumbrarse a una realidad completamente nueva. «Al principio fue una transición. Tardé un poco en acostumbrarme a vivir en Europa, pero ahora es como mi segunda casa. Me gusta volver y experimentar la vida en Europa. Ha sido bueno», cuenta.
Una evolución que también se ha trasladado a su juego. Wintering considera que la experiencia acumulada le ha permitido ganar madurez y comprender mejor el baloncesto. «Cuando envejeces, entiendes el juego mejor, aprendes cosas sobre el juego y puedes ponerlo en práctica», explica.
El reencuentro con Guillem Ferrando
Uno de los aspectos positivos de su llegada al Grupo Alega Cantabria ha sido volver a compartir vestuario con Guillem Ferrando, con quien ya coincidió durante su etapa en Movistar Estudiantes. Ambos mantienen una buena relación desde entonces y Wintering valora especialmente la oportunidad de volver a jugar juntos.
«Eso es genial. Jugamos juntos hace un par de años, tenemos buena química dentro y fuera de la cancha. Él es genial, gran jugador, gran persona… así que es agradable compartir cancha con él de nuevo», afirma.
De aquella etapa en el conjunto madrileño conserva buenos recuerdos, tanto por el rendimiento deportivo como por las relaciones personales que construyó en el vestuario. «Tuvimos un buen grupo de compañeros, muchos de los cuales todavía siguen en contacto conmigo hasta el día de hoy, y pudimos tener buenos recuerdos en la cancha y fuera. Creo que eso es lo más importante», concluye.

