La nueva dársena de La Pozona de Cuchía, en Miengo, estará terminada a finales de 2028, tras una inversión total del Gobierno de Cantabria de 3,4 millones de euros. La presidenta regional, María José Sáenz de Buruaga, ha asistido este martes al inicio de la segunda y última fase de las obras, que cuenta con un presupuesto de 3,2 millones y un plazo de ejecución de 24 meses.
Esta actuación, que se suma a los trabajos realizados en 2024 con una inversión inicial de 200.000 euros, permitirá ampliar la capacidad del puerto de los 58 amarres actuales a 86 y renovar las instalaciones para mejorar su seguridad, accesibilidad y funcionalidad.
Buruaga ha destacado que Miengo contará «por fin» con un puerto «a la altura de los demás» de la red autonómica, de la que será el octavo. La presidenta ha presentado el proyecto como el cumplimiento de una reivindicación histórica del municipio después de décadas de demandas y promesas incumplidas.
La jefa del Ejecutivo ha definido la actuación como un «éxito colectivo» y ha agradecido tanto el trabajo de la Consejería de Fomento como la perseverancia de la Asociación La Pozona, que ha defendido durante años la legalización y mejora de esta infraestructura. «Esta dársena no es solo una instalación portuaria, es una justa victoria de las familias de La Pozona y los vecinos de Miengo», ha afirmado.
Por su parte, el alcalde de Miengo, Marino García, ha agradecido a la presidenta y al consejero de Fomento, Roberto Media, su implicación para hacer realidad una demanda histórica del municipio. Según ha señalado, el proyecto sienta las bases para mejorar el futuro de la localidad.
28 amarres más y nuevas instalaciones
La segunda fase contempla la construcción de una nueva dársena con 86 amarres, distribuidos en 223 metros lineales de pantalanes y dos calles de navegación. De las plazas previstas, 38 estarán destinadas a embarcaciones de hasta 6,5 metros de eslora y las otras 48 a barcos de hasta ocho metros.
Los trabajos incluyen la sustitución de los pantalanes y las pasarelas existentes, la construcción de una rampa de varada de 35 metros de longitud y cinco metros de anchura y la instalación de torretas para el suministro de agua y electricidad. También se acondicionará el espacio terrestre, con mejoras en los accesos rodados y peatonales.
Otra de las principales actuaciones será el dragado de aproximadamente 13.000 metros cúbicos de fondo, cuyos materiales se trasladarán para su tratamiento al vertedero de Castañeda. El proyecto incorpora, además, la limpieza y regeneración de la zona intermareal para favorecer la protección medioambiental y la integración paisajística de la infraestructura.
Más de 5.000 metros cuadrados de lámina de agua
Una vez concluidas las obras, La Pozona dispondrá de una lámina de agua navegable de 5.300 metros cuadrados, una zona intermareal de 2.325 metros cuadrados y un espacio peatonal de 305 metros cuadrados. La zona de varada y la rampa ocuparán otros 1.465 metros cuadrados.
La nueva configuración permitirá mejorar las condiciones de uso del puerto y ampliar los servicios disponibles para los usuarios. La actuación completará los trabajos de la primera fase, ejecutada con una inversión de 204.309 euros, en la que se estabilizó y mejoró la escollera, que presentaba un deterioro importante, se señalizó la bocana de entrada y se instaló un cierre perimetral.
Buruaga ha vinculado el proyecto a la mejora de las infraestructuras y los equipamientos de Miengo, y ha recordado que el futuro centro de salud de Rinconeda, actualmente en construcción, es otra de las actuaciones en marcha en el municipio.
En el acto han participado también el presidente de la Asociación La Pozona, Justo Udías; el ingeniero coordinador de Planificación Portuaria del Gobierno de Cantabria, Javier Blanco, y representantes de la unión temporal de empresas adjudicataria, integrada por Seranco, Estructuras Condal y Excavaciones Aníbal.

