Manuel Núñez, ‘Nel’, portavoz de Cantabristas en Santander y todavía no candidato oficial a la Alcaldía, se muestra convencido de que su partido entrará en las instituciones en las elecciones de mayo de 2027, aunque asegura que procura «rebajar las expectativas». Lo hace en una entrevista con Galerna Press tras el anuncio de que la formación no concurrirá a las elecciones generales, una decisión que, a su juicio, responde a una estrategia de crecimiento «lento pero continuo y seguro» centrada en Cantabria y en los ayuntamientos donde presentará candidatura.
Núñez explica que el partido debatió el domingo pasado si le interesaba ir o no a las generales, con argumentos a favor y en contra, y que se decidió no hacerlo. El trabajo, recuerda, está centrado en Santander, Torrelavega, Miengo, Piélagos y «algún otro lugar que irá apareciendo». Primero quieren «sentar una base fuerte» y consolidar resultados municipales y autonómicos, y solo después valorarán dar el salto a unas elecciones nacionales.
Tampoco pedirán el voto para nadie. «Si nosotros decidimos no participar y nos apartamos, creo que estamos fuera totalmente del debate», afirma, y considera que quienes simpatizan con Cantabristas son «lo suficientemente inteligentes como para saber a quién tienen que votar».
«Un planteamiento absurdo» con la acampada
La entrevista arranca con la actualidad. Preguntado por el comunicado de la alcaldesa de Santander, Gema Igual (PP), que ha esgrimido la instalación de un túnel de Halloween en relación con la acampada por la vivienda, Núñez defiende que existe una concentración de carácter permanente y que el derecho de concentración, amparado por la Constitución, prevalece sobre ese evento. «Habrá espacios suficientes en la ciudad como para hacerlo», señala. Califica de «absurdo» el planteamiento y lo enmarca en una respuesta ciudadana a un problema, el de la vivienda, que se repite en toda España.
El portavoz explica que Cantabristas ha acompañado a los acampados en el asunto de las sanciones y les ha mostrado su solidaridad a nivel personal y de partido, aunque esta mañana no había podido acercarse a la acampada. En su opinión, el Ayuntamiento de Santander se está comportando de forma «un poco más caciquil» que otros consistorios que afrontan protestas similares.
Rucandial: «La definición prácticamente de pelotazo»
Sobre Rucandial, Núñez valora que los vecinos se han organizado y que «están siguiendo un camino bastante correcto», tras enterarse por la prensa de que podían perder sus casas. Defiende que el PSIR es «un pelotazo» y que no es una iniciativa nueva: recuerda que el plan de 2012, anulado por los tribunales, ya intentó recalificar la zona, y que Real de Piasca compró hace más de veinte años terrenos que se reparten entre Santander, Bezana y, si no se equivoca, una parte de Camargo. Al no conseguir recalificarlos por la vía ordinaria, sostiene, la empresa ha optado por pedir al Gobierno de Cantabria una figura singular para la que debería existir un interés regional claro. «Eso es la definición prácticamente de pelotazo», afirma.

El portavoz critica que el PSIR anule los planteamientos urbanísticos de los tres ayuntamientos y que se justifique con la Ciudad de la Justicia y con un 40 % de vivienda pública que considera «totalmente insuficiente», porque la ley marca un mínimo y, a su juicio, esa vivienda sería de alquiler y acabaría en manos de la promotora. Añade que los pisos costarían «más de 300.000 euros» y que no resuelven el problema. Advierte de que la figura genera «una inseguridad jurídica enorme»: alguien compra una casa en suelo urbano consolidado y «mañana trazan dos líneas porque a una empresa le interesa y tiran tu casa».
También cuestiona la forma de presentarlo. Recuerda que la propia alcaldesa dijo no saber nada el día que salió, y concluye: «Si la propia alcaldesa de Santander no se ha enterado de una cosa que promueve el Gobierno de Cantabria, pues mal vamos». Critica las infografías con edificios construidos en el agua y defiende que son «figuras excepcionales» y que la gente no puede enterarse por la prensa. Reclama que se apruebe el Plan Regional de Ordenación Territorial, que, según él, «se tenía que haber aprobado hace más de 30 años».
El Gobierno de Cantabria, «para el interés de unas empresas»
Núñez extiende la crítica a otros PSIR. Sostiene que el Gobierno de Cantabria gobierna «no para el interés general, sino para el interés de unas empresas específicas», y cita el macroproyecto turístico de la piscina de olas, que describe como «un hotel en suelo rústico», y la ampliación de un polígono industrial en Laredo sobre zonas con viviendas, cuando hay suelo industrial vacío. En Rucandial, afirma, se expropia a gente para que una empresa pueda dar un pelotazo y, previsiblemente, muchas de esas viviendas acaben siendo segundas residencias.
Cree que el proyecto saldrá adelante, porque la empresa quiere ejecutarlo y el PP «de momento le vemos favorable», y que la clave será la presión de los vecinos organizados y de mucha gente que ya ve que los PSIR «pueden afectarme mañana». Asegura que hay afectados de distintos PSIR organizándose para apoyarse entre sí.
«Una ciudad que se ha quedado estancada»
Sobre el balance del gobierno de Igual, el portavoz habla de continuidad con los cuatro años anteriores y de una ciudad que, desde que se fue el exalcalde Íñigo de la Serna, «se ha quedado estancada». Pone ejemplos: el contrato de limpieza, retirado a una empresa de forma que obligó a pagar sanciones, una contrata excepcional de nueve meses y una nueva adjudicación que, según él, «no funciona», con contenedores que se cambian meses después. Cita también las escaleras mecánicas paradas y que, con mayoría absoluta, el gobierno lleve dos años sin aprobar la ordenanza de terrazas. «Si no somos capaces de aprobar unas normas básicas, ¿cómo vamos a gobernar o ejecutar contratos más complejos?», se pregunta.
Cantabristas defiende remunicipalizar servicios como las basuras, el agua o parques y jardines cuando la cuenta económica salga a cuenta y haya valoración social y de gestión. Núñez argumenta que se eliminaría el beneficio empresarial y el IVA de un contrato que cifra en 23 millones de euros al año y que el Ayuntamiento podría adaptar el servicio, por ejemplo, para incorporar el contenedor marrón, que aún no ha llegado porque el contrato es de 2013. Añade que se evitarían problemas como jubilaciones sin cubrir en la contrata de basuras y que los camiones se renovarían con criterio, sin que la empresa deje de comprar nuevos cuando se acerca el final del contrato. Cuestiona que haya un concejal con un sueldo de unos 50.000 euros al año dedicado a un servicio en el que, dice, «no tiene ningún peso ni poder de decisión».
Preguntado por algo positivo de Igual, responde con ironía: lo único que ha conseguido es «unir a prácticamente toda la ciudad en que la gestión es nefasta». Cita incluso a los vecinos del Sardinero, «siempre la parte más mimada», que se han juntado para quejarse de que no se mantiene su barrio.
La Remonta como «pulmón verde»
Sobre La Remonta, Núñez habla desde lo personal: es de Peña Castillo, conoció la Yeguada militar y le afectó ver cómo se derrumbaban unos edificios con más de 200 años tras unos 16 de abandono. Cantabristas tenía un plan de aprovechamiento de esos edificios, que ya no es posible, pero sigue defendiendo que la ciudad lo integre en su patrimonio municipal como «pulmón verde» para Peña Castillo, Cazoña, El Alisal y Cajo. Son más de 300.000 metros cuadrados, como la península de La Magdalena, y con una biodiversidad que considera «envidiable» para una zona urbana. Plantea que, con una buena integración ferroviaria, forme parte de un parque lineal que enlace la bahía y el Centro Botín con La Remonta y Peña Castillo.
A quien le recuerda que el PSOE de Daniel Fernández hablaba de vivienda pública allí, responde que hay que luchar por que sea un espacio verde. Afirma que Cantabristas ha cartografiado unos 130 solares en el eje entre Cazoña y El Sardinero y entre Las Llamas y la bahía, donde calcula que caben entre 1.200 y 1.300 viviendas de 60, 80 y 100 metros cuadrados. Si se suman otros terrenos urbanos sin desarrollar, eleva la cifra a unas 4.000. «Primero hay que acabar y terminar de consolidar la ciudad», sostiene.
Turismo: «Nos oponemos al todo vale»
En turismo, Núñez describe un modelo «de fiesta pura y dura» que, a su juicio, se siente impune por la falta de normas: «Soy turista, no me van a sancionar, puedo hacer lo que quiera». Aclara que no se opone al turismo, sino «al todo vale», y reclama una planificación que apueste por un modelo, por ejemplo el cultural, sin llamar a todo tipo de visitante ni «poner todos los huevos en la misma cesta». Los vecinos, afirma, sufren ruidos, problemas de convivencia y viviendas turísticas ilegales, y no ven el beneficio. Cada vez es más difícil acceder a una vivienda, las tiendas cierran por la falta de relevo y los alquileres de locales, y «tus barrios dejan de ser barrios».
Advierte de que la pérdida de identidad puede ir a más con fondos de fuera, y pone como ejemplo el edificio de Santa Clara 5, comprado por un fondo argentino. Recuerda que desde el año pasado el Gobierno de Cantabria permite que empresas y fondos sean titulares de viviendas turísticas. «Pez grande siempre come a pez chico», dice. Sin una regulación clara, concluye, «lo que tienes es la ley de la selva».
Transporte: del bus urbano a la comarca
Núñez cree que el transporte no se resuelve solo en la ciudad. Recuerda que en el centro viven unas 110.000 personas, en el término municipal unas 170.000 y en el área urbana unas 330.000, y que la Ley de Comarcas de 1999, aprobada por unanimidad, prevé planificar el transporte a nivel comarcal y nunca se ha ejecutado. Propone un consorcio entre los ayuntamientos del arco de la bahía y el Gobierno de Cantabria para unificar líneas y evitar situaciones como la de quien necesita tres empresas distintas para ir al Parque Tecnológico, a seis kilómetros de su casa.
Defiende transferir la competencia ferroviaria a la comunidad por la «dejadez» del Ministerio, con unos trenes de ancho métrico que llevan seis años esperando, y combinarla con redes comarcales de autobús para llegar, calcula, al 80 % de la población. Frente a un aparcamiento en altura en el Palacio de Festivales, que obliga a cruzar el centro, plantea aparcamientos disuasorios en la periferia con lanzadera: la zona portuaria de La Albericia, las antiguas cocheras de autobús y el parque de bomberos de Cajo, y los terrenos de la entrada, en lugar del parque de Las Llamas que defiende el PP. «Si a la gente le das facilidades, la gente responde», asegura.
Sobre el Racing, valora que el Ayuntamiento colabore por primera vez con autobuses de refuerzo los días de partido y elogia a Racing Sostenible. Sobre el estadio, cree que acumula falta de mantenimiento, que es municipal y que, según lo que ha visto, el club ha cumplido su parte «con creces» en el convenio y el Ayuntamiento no. Cita también el pabellón exterior del TK, el complejo de La Albericia y la piscina municipal como ejemplos de «un abandono general de las instituciones».
Laredo: «Una vulneración clara» del derecho de concentración
Sobre Laredo, Núñez explica que Cantabristas convocó un acto público que comunicó como concentración a la Delegación del Gobierno, y que el lugar apareció clausurado por la Policía Local «sin ningún tipo de justificación y sin ningún tipo de riesgo», para reabrirse horas después. Considera que hubo una vulneración clara de un derecho fundamental y recuerda que el asunto está judicializado: «Los tribunales dirimirán quién tiene o quién no tiene razón». Argumenta que el derecho de concentración no exige seguro y que ha habido una confusión entre comunicarlo a la Delegación del Gobierno y pedir un espacio al Ayuntamiento. No se atreve a dar plazos.
Preguntado por la sensación de que Santander vive de espaldas a la zona oriental de Cantabria, lo da por cierto. Habla de la sensación de abandono de Castro Urdiales, con 30.000 censados y quizá 60.000 habitantes reales, sin comunicación directa con Santander a primera hora y con el hospital de Laredo «infradotado». Cantabristas trabaja allí desde los concejos de Laredo y Soba y espera obtener representación.
Soberanismo sin autodeterminación
Núñez define el soberanismo como que las decisiones de Cantabria «se tienen que tomar desde Cantabria», y explica que Cantabristas responde a las necesidades de la comunidad sin estar subrogado a las de partidos de otro ámbito. Se muestra solidario con otros territorios de España, Europa y el mundo, pero rechaza que Cantabria sea una «zona de sacrificio» marcada por otros partidos o por intereses que, afirma, vienen generalmente de Madrid, «donde está el centro político». Descarta que el partido plantee la autodeterminación y cree que traerla al debate sería «estéril»: «No está en la calle ni en boca de nadie», señala, y asegura que nadie le ha parado nunca para preguntarle cuándo se ejerce ese derecho.
Gijón y Bildu: «Condeno la violencia»
La campaña electoral de 2027 ya ha dejado una polémica para Cantabristas, la participación de su dirigente Paulu Lobete en un encuentro en Gijón al que también acudieron Bildu y la CUP. Núñez sostiene que lo publicado no refleja lo que ocurrió: según explica, el titular fue «un poco mentira» en el sentido de «se sientan a la mesa», porque hubo dos mesas y Cantabristas no estaba en la de Bildu, la CUP y el BNG, sino en otra dedicada a la turistificación de Cantabria y al trabajo que el partido lleva ocho años haciendo. Añade que asistieron también otros partidos, como la formación asturianista que convocaba, Compromís y los Comuns de Barcelona, y defiende que Cantabristas expondrá sus ideas «donde haga falta» y con el partido que corresponda, igual que hoy lo hace ante la prensa.
Preguntado por su opinión sobre Bildu, el portavoz habla de «un partido que está haciendo un trabajo en el País Vasco» y de que habrá que ver, «sobre todo cuando adquieran capacidad de gobierno», cómo lo enfocan. Señala que los planteamientos de los partidos que dieron origen a Bildu «eran muchísimo más rupturistas con el Estado» y que ahora lo que se ve es lo que ocurre en el Congreso, donde sus diputados sostienen al Gobierno del PSOE, algo que le parece «un fenómeno bastante curioso» a nivel sociológico y que dice mirar «desde fuera».
Cuando se le recuerda la crítica de quienes miran a Bildu desde su historia y su relación con Batasuna, Núñez responde sin rodeos: «Yo condeno la violencia». Lo considera «un tema bastante serio» y recuerda que «en Cantabria ha habido bastantes víctimas», por lo que cree que no entra en ningún debate. Cuenta que él cumplió la mayoría de edad cuando ETA «estaba prácticamente desaparecida» y que eso solo le puede generar alegría: «El terrorismo no entra dentro de ningún ámbito».
Sobre la relación con otros partidos, el portavoz asegura que Cantabristas «no ha tenido acuerdos ni negociaciones con absolutamente ningún partido» de fuera de Cantabria y que nunca han hablado con formaciones de otros territorios. Solo cita dos contactos, ambos publicados en prensa: el de un partido del ámbito leonés y el viaje a unas elecciones internas del BNG en Lugo, adonde fueron «simplemente a ver cómo las gestionaban». Insiste en que el partido ha sido «siempre transparente» y que no tiene relación con ningún otro, «sea Bildu o sea el que sea».
Sin coaliciones y con la mirada en el Ayuntamiento
De cara a 2027, Núñez descarta una coalición con Izquierda Unida y Podemos. Cree que se mete a Cantabristas «en el mismo saco» de la izquierda a la izquierda del PSOE, cuando su electorado es más amplio e incluye votantes del PRC y del PSOE. «Como partido no podemos romper esa línea y ese trabajo continuo que llevamos haciendo ocho años», sostiene, y añade que cree que sus votantes lo comprenden, como demuestra la reacción a no ir a las generales. Dice estar convencido de que «entramos», apoyándose en encuestas de hace más de un año que les daban una probabilidad alta de entrar y en un crecimiento que nota en la calle y en redes, incluidos «más haters».
Sobre pactos, la prioridad en Santander es desalojar al gobierno actual y todo lo demás dependerá de los resultados y de «la generosidad» de cada fuerza. «Cantabristas existe para solucionar los problemas de Santander y los problemas de Cantabria, no los problemas del partido», afirma. Respecto al Gobierno regional, ve al PRC como «la muleta» de la presidenta, María José Sáenz de Buruaga, con quien dice que coincide en presupuestos, leyes y muchas votaciones. Si fuera llave en un hipotético gobierno con el PSOE, recurriría a la frase de Anguita, «programa, programa, programa», y exigiría derogar leyes que permiten construir en suelo rústico, además de un modelo industrial, de transporte, de turismo y de vivienda. Sobre si prefiere que Igual se presente, no hace cálculos: «Se presente o no, el problema que tiene esta ciudad es el Partido Popular».
La integración ferroviaria, primera medida
Preguntado por qué haría en su primer día como alcalde, Núñez lo tiene claro: la integración ferroviaria. Critica el proyecto actual por ser «una losa, un sarcófago» que cubriría solo la mitad del tramo de vías, con una barrera urbana de unos diez o doce metros y una plaza elevada «sin ningún propósito». Cifra el coste en unos 400 millones de euros, más de la mitad solo en hormigón, sin beneficio ferroviario ni urbano. Cantabristas propone mantener la estación donde está, liberar espacio para un parque urbano integrado en el parque lineal y aliviar el tráfico de Castilla Hermida. «Si mañana soy alcalde, lo primero que hago es parar eso, abrir un concurso de ideas y plantear alternativas serias», asegura.
La entrevista termina con un mensaje para los santanderinos: que se planteen muy bien las elecciones, que tengan memoria, que lean los programas, «sobre todo los de Cantabristas, si es posible», y que voten con conciencia. «Si entramos en el Ayuntamiento vamos a ser capaces de articular buenas soluciones y dar una buena alternativa de gobierno», concluye.

