La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha entregado al cardenal Carlos Osoro la distinción de Hijo Predilecto de Cantabria, la máxima distinción de la comunidad autónoma. El acto institucional se ha celebrado en el Seminario Mayor de Comillas y ha reunido a representantes de distintas instituciones y entidades sociales de la región.
Buruaga ha destacado durante su intervención la trayectoria de Osoro y su vinculación con Cantabria, donde nació en Castañeda en 1945 y desarrolló parte de sus primeros años de actividad pastoral. La presidenta ha definido al cardenal como una figura vinculada al diálogo, la convivencia y el acompañamiento y ha señalado que estos valores forman parte del reconocimiento que la comunidad autónoma le concede con esta distinción.
«Gracias en nombre de todos los cántabros por su ejemplo, por su legado y por su gran obra», ha afirmado Buruaga durante el acto. La presidenta también ha resaltado que Osoro ha mantenido a lo largo de su trayectoria una relación estrecha con Cantabria, pese a las responsabilidades que posteriormente asumió fuera de la comunidad.
La presidenta ha repasado algunos momentos de la trayectoria del cardenal, desde su ordenación sacerdotal en 1973 y sus primeros años de labor pastoral en Torrelavega hasta su posterior vinculación con la Diócesis de Santander. También ha recordado su etapa como vicario general, su participación en la vida de la Catedral y su labor en el Seminario de Monte Corbán, donde ejerció como rector.
Osoro reivindica su compromiso con Cantabria
Por su parte, Carlos Osoro ha expresado su agradecimiento por la distinción y por el respaldo recibido de las entidades que promovieron su nombramiento. El cardenal ha señalado que el reconocimiento es fruto de proyectos y trabajos compartidos durante años en ámbitos como la asistencia social, la cultura, el patrimonio y la educación.
Osoro también ha dedicado parte de su intervención a recordar a familiares y amigos que le han acompañado a lo largo de su trayectoria y ha asegurado que el nombramiento como Hijo Predilecto no supone el final de una etapa, sino una renovación de su compromiso con Cantabria y con la Iglesia.
El cardenal ha manifestado su voluntad de continuar al servicio de la comunidad mediante la oración, el consejo y la acción pastoral mientras sus fuerzas se lo permitan. El acto concluyó con una acción de gracias y una referencia al futuro de Cantabria y, posteriormente, con la interpretación del Himno de Cantabria.
La ceremonia comenzó con la llegada de Osoro al Seminario Mayor de Comillas, donde fue recibido por Buruaga y el obispo de Santander, Arturo Pablo Pons. La laudatio corrió a cargo de Manuel Ángel Castañeda, presidente del Ateneo de Santander, antes de que la presidenta entregara al cardenal el medallón y el diploma acreditativo.
La trayectoria de Osoro, reconocida en la laudatio
Castañeda destacó en su intervención tres aspectos de la trayectoria del cardenal: su fe cristiana, su capacidad de liderazgo y su trabajo vinculado a las necesidades de otras personas. También puso de relieve su formación cultural, espiritual e intelectual y su producción escrita en ámbitos relacionados con la reflexión ética, filosófica y religiosa.
El presidente del Ateneo de Santander presentó además a Osoro como una figura vinculada al diálogo y al encuentro en una sociedad en transformación. En su intervención, defendió la importancia de la escucha y del entendimiento entre personas como elementos para favorecer la convivencia.
La candidatura de Osoro contó con el respaldo de distintas instituciones y entidades de Cantabria. Entre ellas figuran el Ateneo de Santander, la Asociación de Amigos de Torrelavega y la Sociedad Cántabra de Escritores, promotora de la iniciativa, además de Mensajeros de la Paz, los ayuntamientos de Castañeda, Santander y Torrelavega, Cáritas, Proyecto Hombre, Amica y otras organizaciones sociales, culturales y religiosas.
Con esta distinción, Carlos Osoro se incorpora a la relación de Hijos Predilectos de Cantabria, en la que figuran, entre otros, Severiano Ballesteros, Óscar Freire, Miguel Ángel García Guinea, Eduardo García de Enterría y Alfredo Pérez Rubalcaba.

