Coincidiendo con el Día Internacional de la Juventud, el sindicato presenta un informe que constata la buena evolución de los principales indicadores laborales, pero advierte de la precariedad, la parcialidad, las brechas de género y, muy especialmente, las dificultades de acceso a la vivienda
Comisiones Obreras de Cantabria (CCOO) ha presentado hoy, coincidiendo con el Día Internacional de la Juventud, el informe ‘Situación sociolaboral de la juventud en Cantabria’, un análisis que pone de manifiesto que la mejora del empleo juvenil todavía no se ha traducido en la posibilidad de construir un proyecto de vida autónomo.
Durante su intervención, la secretaria general de CCOO de Cantabria, Rosa Mantecón, acompañada por la secretaria de Jóvenes, Andrea Garay, ha destacado la buena evolución de los principales indicadores del mercado laboral, fruto de políticas como la reforma laboral, el incremento del Salario Mínimo Interprofesional o la negociación colectiva. «Nunca antes había habido tantas personas trabajando y el desempleo se ha reducido a niveles de 2008», ha señalado Mantecón, que ha añadido que los contratos indefinidos han pasado de no alcanzar los 10 de cada 100 a situarse en torno al 30%, mientras que los salarios medios se han incrementado en 2.627 euros.
«Que nada eclipse la precariedad vital que sufre nuestra juventud»
Pese a que el empleo y el desempleo han tenido mejoras relevantes para la juventud, con 35.450 personas jóvenes trabajando —4.400 más que el año anterior—, Mantecón ha alertado de «la debilidad de nuestro mercado laboral que no ha conseguido alcanzar el ritmo de mejora del conjunto del país» y ha pedido «que nada eclipse la precariedad vital que sufre nuestra juventud».
La secretaria general ha puesto el foco en las condiciones laborales de quienes se incorporan al mercado de trabajo: «Prácticamente una de cada cuatro personas jóvenes trabaja a tiempo parcial, un 23,73%, más de 13 puntos por encima de la media, mientras que el pluriempleo se ha más que duplicado en el último año y afecta a 927». A esta situación se suma, ha advertido, un mercado de la vivienda que «les deja fuera con la escalada de los precios», haciendo de la emancipación una misión imposible.
Mantecón ha trasladado su reconocimiento a la juventud cántabra, que «pese a esta precariedad, está sosteniendo una parte importante de nuestro tejido productivo», y ha instado a los poderes públicos a no dejar «en la estacada a toda una generación»: «Nada será suficiente si no se afronta de forma decidida el problema de la vivienda».
«Mejorar no significa que estén bien»
Por su parte, Andrea Garay ha presentado los principales resultados del informe y ha destacado que Cantabria cuenta con una población joven cada vez menor: las personas menores de 30 años representan el 25,86% de la población, frente a más del 37% en 1996.
En el mercado laboral, la tasa de empleo juvenil supera el 44% y el paro ha descendido hasta el 11%, aunque casi 4.000 jóvenes continúan en desempleo. «Las cosas están mejorando, pero mejorar no significa que estén bien», ha resumido Garay.
Más del 83% del empleo juvenil se concentra en el sector servicios y casi el 24% de los jóvenes trabaja a tiempo parcial, frente al 13% del conjunto de la población. La brecha de género es especialmente acusada: la parcialidad alcanza casi el 32% entre las mujeres jóvenes frente al 17% entre los hombres, mientras que más del 73% de los contratos firmados por jóvenes son temporales y más de 30.000 tuvieron una duración inferior a un mes.
Garay ha coincidido con Mantecón en que el principal cuello de botella sigue siendo la vivienda. El precio de compra alcanzó los 2.121 euros por metro cuadrado a finales de 2025, un 21% más que un año antes, mientras que una persona joven necesitaría casi 11 años de su salario íntegro para comprar una vivienda de 80 metros cuadrados en Cantabria, además de disponer de 50.904 euros de ahorro previo para acceder a una hipoteca.
Todo ello se traduce en una tasa de emancipación de apenas el 14,5%. «La juventud de Cantabria está mejorando en el mercado laboral, pero todavía no consigue convertir esa mejora laboral en un proyecto de vida autónomo», ha concluido Garay, que ha reclamado empleo de calidad y vivienda asequible para que una generación pueda «trabajar, emanciparse, formar un hogar y desarrollar su proyecto de vida en Cantabria».

