La sala María Blanchard del Palacio de Festivales se llenó ayer de algo más que aplausos. Se llenó de recuerdos, de gratitud y de ese sentimiento racinguista que atraviesa generaciones enteras y convierte al club en mucho más que un equipo de fútbol.
A las 19.45 horas, la Asociación Unificada de Pequeños Accionistas abrió las puertas de su IV Gala Racinguista, una cita ya marcada cada dos años en el calendario de quienes sienten el escudo verdiblanco como parte de su propia vida. Allí se reunieron antiguos protagonistas, representantes institucionales, aficionados y miembros de la familia de AUPA para rendir homenaje a personas y entidades que han dejado huella en la historia del club, tanto dentro como fuera del terreno de juego.
Nada más comenzar el acto, el periodista cántabro Fran Díez, encargado de dirigir la velada, captó de inmediato el sentir general de la sala. Era noche de Champions, pero eso parecía no importar demasiado. “A los racinguistas esto nos da igual, nosotros estamos en otras cosas”, bromeó. Porque, en realidad, todos los presentes habían acudido por algo mucho más importante: “reconocer la labor de numerosas personas, asociaciones e instituciones que han trabajado por nuestro querido Racing desde muy distintos ámbitos”.
Antonio Sainz Cueto: “La gala pretende premiar a gente modesta, gente sencilla, gente que nunca ha tenido su momento de gloria mereciéndolo”
Así, el ambiente estuvo cargado de emoción desde los primeros minutos en una gala que reunió a numerosas autoridades de Cantabria. Entre ellas, se encontraban la presidenta regional, María José Sáenz de Buruaga; el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad; y el delegado del Gobierno, Pedro Casares. Por parte del Ayuntamiento de Santander, la alcaldesa Gema Igual no asistió, y el consistorio estuvo representado por la concejala de Deportes, Beatriz Pellón.
En la parte más institucional del Racing, el presidente Manolo Higuera no pudo asistir porque “tenía programado un viaje”. Tampoco acudieron Sebastián Ceria, el técnico José Alberto ni ningún jugador de la actual plantilla.
Con el duro revés de Andorra todavía presente
No tardó en llegar, de la mano del propio Fran Díez, el primer mensaje de ánimo tras el duro 6-2 encajado por el equipo en Andorra: “Olvidemos el 6-2. No vamos a ser nosotros quienes tiremos la toalla. Esa ilusión nos persigue y hay que atraparla”.
La gala fue avanzando entre reconocimientos, ovaciones y miradas cómplices, pero sobrevoló durante toda la noche un mismo mensaje, repetido una y otra vez: “Quedan ocho finales”. Lejos de convertirse en una noche de resignación, el acto sirvió para reforzar la idea de que el racinguismo no abandona nunca.
Sainz Cueto, presidente de AUPA, pidió optimismo a toda la afición y recordó que el verdadero espíritu del racinguismo aparece precisamente en los momentos difíciles. “Mando un mensaje de ánimo al racinguismo: no seamos pesimistas. El domingo todos a animar y aplaudir, y quién sabe si el domingo salimos en globo. Optimismo”, afirmó entre aplausos.
Hilario Obregón, el racinguismo como fe y pasión
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con el nombramiento de Hilario Obregón como Socio de Honor de AUPA. Párroco de Liérganes, abonado desde hace décadas y racinguista “hasta el final de su vida”, Hilario representa esa fidelidad serena que no entiende de resultados ni de categorías.
Su figura se ha convertido en inseparable de uno de los actos más simbólicos del verano racinguista: la ofrenda floral a la Virgen de la Bien Aparecida. Allí, micrófono en mano y con emoción sincera, lleva años compartiendo la fe y las ilusiones del equipo al inicio de cada temporada.
Hilario arrancó sonrisas desde el primer momento. “Cuando me llamó Antonio aluciné. Le dije: ‘¿Cómo habéis bajado el listón conmigo?’”, bromeó antes de recordar sus cuatro décadas vinculadas a la radio y a nombres históricos como Agustín Fernández Langarita, Fernando Ibarra Ceballos y Lino Javier Palacio.
Hilario Obregón: “Estuve 40 años en la SER. Me crié con Agustín Fernández Langarita, Fernando Ibarra y Lino Javier. De ellos empecé a mamar racinguismo hasta hoy”
Pero pronto dejó paso a un discurso profundamente emotivo. “Mi conciencia de seguidor es de forofo pacífico. El Racing es una pasión que va más allá de la afición. No tengo ojos más que para el Racing”, aseguró.
También confesó que cada ofrenda a la Bien Aparecida es “un minuto de gloria” para él, porque le permite encontrarse con jugadores, directivos y aficionados con los que comparte ese mismo sentimiento.
Su reconocimiento emocionó a muchos de los presentes porque, en cierto modo, Hilario simboliza a tantos aficionados anónimos que han sostenido al Racing con un cariño incondicional, tanto en los años de gloria como en los tiempos más difíciles.
Café Dromedario, 36 años de fidelidad
La gala también quiso poner en valor a quienes apoyan al club desde el tejido empresarial. El premio Empresa Racinguista recayó en Café Dromedario, “el patrocinador más fiel del Racing”.
Son ya 36 temporadas consecutivas acompañando al club, una relación de lealtad que muy pocas empresas pueden presumir de mantener durante tanto tiempo. Además de su presencia constante junto al Racing, Dromedario también patrocina el histórico Trofeo Chisco, uno de los galardones más emblemáticos del deporte cántabro.
La consejera delegada del grupo, Charo Baqué, no pudo acudir al acto, pero quiso enviar un mensaje en vídeo en el que resumió lo que suponía para la empresa este reconocimiento: “Juntar para nosotros las palabras Racing, Santander y Dromedario nos hace muy grandes”.
Miriam Peña y la importancia de abrir camino
El premio Racing en Femenino fue para Miriam Peña, “una de las personas que mejor ha representado el lado más social y humano del club”.
Primero como aficionada y peñista, después desde el Consejo de Administración en una etapa especialmente complicada, Miriam fue la única mujer en la directiva durante años y ayudó a mejorar la relación del club con los abonados. También impulsó el voluntariado y, gracias a su trabajo como profesional del ámbito social, abrió las puertas del Racing a asociaciones, colectivos vulnerables y personas que, sin ella, quizá nunca habrían encontrado su sitio en El Sardinero.
Visiblemente emocionada, Miriam reconoció entre risas que no esperaba tener que intervenir. “Me habéis engañado, Antonio, no sabía que tenía que hablar”, dijo antes de repartir el mérito con muchas de las personas que la acompañaron durante aquellos años.
Miriam Peña: “Mi premio es de Juanjo, Víctor, Tafi, Manolo Higuera, Raúl Agrocampo, Dani, Quique, David González Pescador… porque sin ellos no habría conseguido nada”
También quiso aprovechar el momento para reivindicar el papel de la mujer en el deporte y en las instituciones. “Hacen falta muchas más chicas en todas las instituciones porque somos muy importantes”, señaló.
La Gradona, el corazón del Sardinero
Si hubo un premio especialmente celebrado fue el destinado a la afición. Por primera vez no recayó en un abonado individual, sino en un colectivo que se ha convertido en indispensable para entender el ambiente actual de los Campos de Sport: La Gradona.
Sus tifos, mosaicos, desplazamientos y cánticos han transformado por completo el estadio. «Allí donde antes predominaban los silencios, hoy hay color, banderas y gargantas jóvenes animando durante noventa minutos».
Fran Díez recordó que acudir a un partido sin La Gradona “no sería lo mismo” y destacó también su vertiente solidaria, con recogidas de alimentos, apoyo a causas sociales y un trabajo constante para mantener viva la identidad del racinguismo.
En nombre del grupo intervino David González Terán, que volvió a insistir en el mensaje de esperanza que marcó toda la noche. “Llevamos dos puntos de ventaja al tercero y esto lo vamos a sacar entre todos, porque recordad que una ilusión nos persigue”, afirmó.
David González Terán: “La Gradona no va a fallar en estas ocho finales y va a estar apoyando al equipo dentro y fuera del estadio”
El vídeo proyectado antes de entregar el premio resumió perfectamente lo que representa este colectivo: aliento en los malos momentos, fidelidad cuando llegan las derrotas y una forma de entender el fútbol que va mucho más allá del marcador.
Cultura y memoria racinguista
Uno de los discursos más reivindicativos de la noche fue el de Raúl Gómez Samperio, reconocido junto a José Manuel Holgado por los tres volúmenes de ‘Un siglo con el Real Racing Club’.
“Un pueblo que no conoce su historia está condenado a una muerte irrevocable”, afirmó. Para Raúl, el Racing atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente, no solo en lo deportivo, sino también en lo sentimental.
Raúl Gómez Samperio: “Estamos viviendo un momento histórico: hemos recuperado el orgullo y la solvencia”
También quiso reivindicar la importancia social del club y la necesidad de que el Ayuntamiento de Santander acompañen su crecimiento. “Yo creo que al Racing se le tomó el pelo con la compraventa de los Campos de Sport”.
Para concluir, envió un mensaje a Beatriz Pellón, como representante del equipo de gobierno del Ayuntamiento: “Santander es un actor importante en Santander… y tenemos que darle la oportunidad de crecer, de ofrecerle un panorama para el crecimiento del club”.
Pedro Munitis y el valor de los momentos difíciles
Pedro Munitis recibió el premio Valores Racinguistas y dejó uno de los discursos más profundos de la gala. El exjugador y exentrenador recordó que el fútbol no tendría sentido sin el respaldo de la grada. “Sin el aficionado esto no tiene sentido. Jugar sin público es muy triste”, aseguró.
Pedro Munitis: “Este premio me ha hecho reflexionar y teletransportarme al pasado, a cada gota de sudor y cada fracaso, que es de donde verdaderamente se aprende”
Munitis puso en valor el papel que desempeñó la afición en los peores años del club, cuando el Racing estuvo cerca de desaparecer. “La salud de un club la dan sus aficionados en los momentos malos, y nosotros vivimos uno crítico donde el club estuvo a punto de desaparecer”, recordó.

Y cerró su intervención con un mensaje de unidad: “Si aficionados, club y prensa vamos de la mano, volveremos a donde nos merecemos”.
‘Javi, el del Racing’, y Aitor Aguirre con su brazalete negro
Entre los momentos más emotivos y simbólicos de la noche estuvo el reconocimiento a Javi Guerrero y Aitor Aguirre, máximos goleadores verdiblancos vivos en Primera División.
Guerrero comenzó agradeciendo la perseverancia de Antonio y dejando claro que, pese a estar en Madrid y a las dudas de algunos, había decidido asistir. Recordó con humor sus días en el campo y explicó que muchos de los goles que se vieron en el vídeo proyectado justo antes de su salida al escenario habían sido “fáciles”, gracias a la compañía de jugadores como Pedro Munitis, Jonathan Valle o Benayoun.
Subrayó que el reconocimiento no era solo suyo, sino de todos los que le habían acompañado a lo largo de su carrera: “Me he querido traer a un amigo con el que empecé a jugar al fútbol para que vea que este reconocimiento es por todos ellos… Estoy orgulloso de estar aquí con dos leyendas como Pedro y Aitor”.
Javi Guerrero: “Que sepáis que, desde la distancia, a mí se me sigue conociendo como ‘Javi, el del Racing’. La gente siempre me hace la misma pregunta: ‘¿Qué tal Munitis? ¿Qué tal Quique Setién? ¿Qué tal Preciado?”
Aguirre aprovechó su intervención para recordar uno de los episodios “más valientes y menos conocidos” de la historia del Racing: el de los brazaletes negros de 1975.
Recordó que él y Sergio Manzaneda decidieron actuar sin avisar al resto del equipo para evitar presiones. “No quisimos decir nada a ningún jugador porque sabíamos que si decíamos algo, no llegaría a buen puerto. Eran cordones negros de las botas”.
Aguirre explicó que en el descanso la policía acudió al vestuario para obligarles a retirarlos. “Nos dijeron que si no nos los quitábamos, no salíamos al campo”.
Pero también dejó claro que el mensaje ya había cumplido su objetivo. “Nos los quitamos porque lo que teníamos que hacer ya lo hemos hecho: decir a la opinión pública que no estamos de acuerdo con la pena de muerte”.
Delfín Calzada y el recuerdo del rescate del club
Delfín Calzada, “delegado histórico del primer equipo”, recibió el premio a la Trayectoria y quiso dirigir buena parte de sus palabras a AUPA y a la afición.
“Estamos aquí como Real Racing Club gracias a vosotros”, afirmó. Calzada recordó el papel decisivo que jugaron los pequeños accionistas y los aficionados en los peores momentos institucionales del club.
Delfín Calzada: “AUPA inició en 2013 un camino que marcó una gesta histórica, encabezada por nuestro querido entrenador Paco Fernández. Hay que estarle agradecido porque consiguió mantener unida una plantilla que no cobraba y empleados que no cobrábamos”
Para él, hay una fecha imborrable. “El 30 de enero de 2014 fue una fecha que siempre celebro”, dijo en referencia al célebre plante ante la Real Sociedad.
“Con ese paso conseguisteis que se marcharan los que estaban y que el club no desapareciera. Gracias a eso, podré retirarme visitando campos de Primera División”, concluyó.

Cuando mencionó su jubilación para el próximo año, el presentador y el público le gritaron al instante: “¡No, no, no! ¡De retirarte nada!”, mostrando el gran cariño que le tiene todo el racinguismo.
El cierre institucional de Buruaga
La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, cerró el acto poniendo en valor la dimensión sentimental del Racing.
María José Sáenz de Buruaga: “El Racing no es solo un equipo, es un sentimiento en el que todos los cántabros nos reconocemos. Es una pasión inexplicable”
Buruaga destacó que el club ha logrado dejar atrás sus años más oscuros y que atraviesa un momento de estabilidad y crecimiento. “El club ha superado las sombras del pasado y vive un momento fantástico”, señaló.
También quiso reconocer públicamente el papel de AUPA en el rescate institucional del Racing. “AUPA fue fundamental para rescatar al club cuando iba a la deriva”.
La presidenta subrayó que el club es el principal embajador de la región: “Me ilusiono con el Racing porque el Racing es hoy, más que nunca, marca ‘Cantabria’. Nosotros queremos que esa marca siga creciendo y que las victorias nos acompañen”.
Una noche para recordar quién sostiene al Racing
Además de todos estos reconocimientos, la IV Gala Racinguista volvió a demostrar que el Racing no solo vive en el césped. Vive también en las personas que lo acompañan, lo protegen y lo sostienen cuando llegan las dificultades.
Todos los premiados, desde Hilario Obregón hasta La Gradona, pasando por Miriam Peña, Pedro Munitis, Delfín Calzada o Café Dromedario, ayudaron a construir una misma idea: “el Racing nunca camina solo”.




