Han pasado casi 14 años desde la última vez que el FC Barcelona pisó los Campos de Sport de El Sardinero. Demasiado tiempo para un equipo, el verdiblanco, que cuenta a sus espaldas con 44 temporadas en la máxima categoría del fútbol español. El reencuentro será en los octavos de final de la Copa del Rey, con el Racing como anfitrión y una eliminatoria que se disputará este jueves 14 de enero.
La última visita blaugrana a Santander se remonta a marzo de 2012, en un partido de Liga que terminó con victoria visitante (0-2) y un doblete de Leo Messi. Si el foco se pone únicamente en la Copa, la espera es aún mayor. Racing y Barça no se cruzan en el torneo del KO desde la temporada 1988-1989, también en octavos, cuando el conjunto cántabro quedó eliminado tras un global de 4-2.
Tres décadas de la manita al Barça
El duelo llega, además, cargado de simbolismo, ya que hace menos de un año se cumplieron tres décadas de uno de los resultados más recordados por el racinguismo, aquel 5-0 al Barcelona de Johan Cruyff en El Sardinero. Setién, Merino, Radchenko (x2) y Esteban Torre marcaron. Fue la noche del 11 de febrero de 1995, una fecha que la afición racinguista todavía hoy guarda como una de las grandes páginas de la historia del estadio.
El Racing afronta la eliminatoria en un momento dulce: líder de Segunda División. El conjunto verdiblanco ha alcanzado los octavos de final de la Copa del Rey por primera vez desde la temporada 2013-2014, tras un recorrido brillante que le llevó a superar a la Sociedad Deportiva Logroñés en Las Gaunas, a la Sociedad Deportiva Ponferradina en El Toralín y al Villarreal CF en los Campos de Sport de El Sardinero. Enfrente estará el líder de Primera División y vigente campeón copero, el club que más veces ha levantado el trofeo.
El conjunto azulgrana llega a Santander inmerso en un calendario exigente y con la Copa del Rey marcada como uno de los grandes objetivos del curso. El técnico culé podría introducir rotaciones, una circunstancia habitual en el torneo, sin que ello rebaje el nivel competitivo de una plantilla que combina experiencia y talento joven y que parte como favorita en la eliminatoria.
Íñigo Sainz-Maza, capitán del Racing: “Se trata de un rival supercomplicado, pero a la vez muy ilusionante. El Sardinero y todos nosotros tenemos ganas de vivir un encuentro de este nivel. Espero que podamos superar la eliminatoria”
El centrocampista de Ampuero añadió que “seguro que habrá un ambiente espectacular en el estadio” y recordó que la última visita del Fútbol Club Barcelona a Santander fue en 2012: “en aquella etapa venía de recogepelotas a la zona de La Gradona y ahora voy a tener la oportunidad de disfrutarlo desde el césped. Va a ser muy bonito, espero que sea una gran noche y nuestro objetivo es pelear para que estos partidos el año que viene se den en La Liga”.
Venta de entradas
La expectación se ha trasladado de inmediato a las taquillas. Desde la madrugada del pasado miércoles comenzaron a formarse colas alrededor del estadio para conseguir una entrada. A las ocho de la mañana, el club empezó a repartir tickets para organizar la espera y evitar abusos; a esa hora, ya se contabilizaban alrededor de 170 aficionados.

El Consejo de Administración del Racing ha apostado por una política de precios poco habitual para un partido de este calibre. Las entradas para adultos oscilan entre los 30 y los 70 euros; las juveniles (de 14 a 17 años), entre 18 y 34 euros; y las infantiles (de 6 a 13 años), entre 12 y 27 euros. Los abonados pueden adquirir su localidad con un 40% de descuento y retirar una entrada adicional para un acompañante al precio general.
Durante la semana pasada la venta ha estado reservada exclusivamente a abonados y poseedores del carnet de simpatizante. No es hasta a partir del domingo cuando el club informará sobre las localidades que queden disponibles.
El Racing cuenta con 18.274 abonados, de los cuales 1.732 —abonados oro y plata, según su antigüedad— tendrán acceso gratuito al encuentro. Un dato que explica por qué, incluso antes de que amaneciera, El Sardinero ya volvía a respirar noches grandes.




