Curazao, una isla con menos población que la ciudad de Santander y una superficie de apenas 444 kilómetros cuadrados, se convertirá el próximo verano en la selección más pequeña en disputar un Mundial de fútbol, tras lograr su clasificación para la edición de 2026.
Asimismo, el combinado nacional supera el hito que hasta ahora ostentaba Islandia —331.000 habitantes— como nación menos poblada en jugar una Copa del Mundo, con 155.000 habitantes.
Además, el país caribeño desbanca a Cabo Verde, que también debutará en la cita mundialista de 2026, como el territorio de menor tamaño en clasificarse para una Copa del Mundo.
Hasta 2010, Curazao formó parte de las Antillas Holandesas junto a Aruba, Bonaire, Saba, San Eustaquio y San Martín. Por ello, desde su constitución como país autónomo, sus ciudadanos cuentan con pasaporte neerlandés y los mismos derechos que los de cualquier estado miembro de la Unión Europea.
Una clasificación «singular»
El caso de Curazao es especialmente singular: ninguno de sus jugadores ha nacido en la isla, sino en Países Bajos, aunque con lazos familiares que permiten su elegibilidad según la normativa FIFA.
El estatus de la isla es comparable al de territorios como Nueva Caledonia —vinculada a Francia— o las Islas Feroe —Dinamarca—, reconocidos por FIFA pese a ser regiones de Estados europeos.
La clasificación del equipo caribeño ha sido posible en un contexto inédito para la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf), ya que tres de sus selecciones más fuertes —Estados Unidos, Canadá y México— ya tenían plaza asegurada por ser anfitriones del Mundial. El aumento del número de participantes también facilitó la pugna por los billetes mundialistas.
Curazao certificó su clasificación el pasado martes tras empatar 0-0 frente a Jamaica, culminando un ascenso meteórico si se tiene en cuenta que hace poco más de una década ocupaba el puesto 150 del ranking FIFA.




