Cada segundo fin de semana de noviembre, Potes se entrega a una cita que ya es parte inseparable de su esencia: la Fiesta del Orujo. Durante tres días, la comarca rebosa de visitantes y de alquitaras encendidas, que arden como pequeñas guardianas de la memoria, reafirmando a Potes como capital del orujo cántabro: un licor que condensa siglos de tradición lebaniega.
Lo que nació como una manera de acercar al público el proceso de elaboración del orujo —verlo, catarlo y adquirirlo directamente en las destilerías artesanales del valle—, con el objetivo de poner en valor un valioso patrimonio etnográfico, se ha convertido con el tiempo en un festival de referencia. Un evento que, año tras año, rinde homenaje a la memoria, la destreza y el sabor de esta tierra.
Reconocida en 2012 como Fiesta de Interés Turístico Nacional, esta celebración se ha convertido en un verdadero referente del turismo gastronómico y cultural. Su protagonista, el orujo lebaniego, es un licor que nace del “brujo” —los hollejos, pepitas y raspones de la uva tras la elaboración del vino— y que, fiel a la tradición, se fermenta y destila en alquitaras de cobre, conservando todo su carácter auténtico. Potente y aromático, con graduaciones entre 47 y 50 º, conquista por su intensidad y sabor único.
Un alcohol que se bebe en pequeños vasos de chupito y que trae consigo cierta complejidad a la hora de transportarse. Así, por extraño que parezca, a quienes trabajan detrás de la barra se les ocurrió lo que llaman “una ingeniosa solución”: utilizar hueveras como bandejas improvisadas. Como resultado, mires donde mires verás una villa medieval repleta de grupos de amigos, todos con sus hueveras llenas hasta arriba de chupitos.
La huevera para rellenarla de chupitos, un "must" en la #FiestaDelOrujo
— posadabistruey (@posadabistruey) November 12, 2015
¡No te olvides de traerla! #Potes #Liébana pic.twitter.com/Q5CIwchJRF
33ª edición
La edición de 2025 llegó cargada de talleres, catas guiadas y actuaciones folclóricas. Como es habitual, el plato fuerte del programa fue el nombramiento del “Orujero Mayor”, un reconocimiento otorgado a personalidades que ayudan a dar visibilidad al evento. En esta 33ª edición, el honor recayó en el periodista José Ribagorda, uno de los rostros más conocidos de la información televisiva en España y quien fue presentador del informativo de fin de semana de Telecinco durante 18 años.


Ribagorda quiso agradecer el cariño recibido en Potes y, a través de sus redes sociales, aseguró que en pocos lugares se ha sentido tan bien acogido y considerado. En la misma línea, durante su discurso en la carpa de La Serna, confesó que Potes es “una bellísima comarca que no conocía y que tiene unos principios únicos” y compartió su vínculo personal con esta bebida: “Soy orujero, hago orujo en casa y sigo manteniendo el amor y la pasión por el orujo que elaboramos en familia, que nunca falta en nuestras sobremesas eternas, donde sale lo mejor del ser humano”. Todo ello para concluir con un emotivo grito: “¡Viva Potes y su Fiesta del Orujo, y viva Cantabria!”.
José Ribagorda: “Desde ahora me siento un lebaniego más”
Un acto que contó con la presencia del consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, quien destacó el placer de que alguien como Ribagorda fuera nombrado “Orujero Mayor”, señalando que “su trayectoria, su compromiso con la cultura cántabra y su amor por Liébana lo convierten en un embajador perfecto de nuestro orujo y de nuestras tradiciones”.
Un reconocimiento del que el comunicador madrileño recoge el testigo de otro periodista, Quico Taronjí, quien lo recibió el año pasado. Por su parte, muchas otras celebridades han pasado por Potes para ser homenajeadas por la villa, entre ellas Carmen Machi (2023), Vicente del Bosque (2017), Carlos Herrera (2014), Ruth Beitia (2010), David Bustamante (2009), Pedro Munitis (2008), Óscar Freire (2004) o Antonio Resines (2003), entre muchos otros.


Mientras tanto, el fin de fiesta llegaría el domingo, día en el que, sobre las 12:30, se anunció el fallo del jurado de la tradicional cata a ciegas que decide la Alquitara de Oro, galardón al mejor orujo del año que otorga el Gobierno de Cantabria. En esta edición, la destilería Sierra del Oso resultó ganadora, sumando así su quinto reconocimiento, tras los obtenidos en 2000, 2002, 2007 y 2022.
| Alquitaras de Oro | Marcas |
| 7 | Mariano Camacho |
| 5 | Sierra del Oso |
| 5 | Picos de Cabariezo |
| 3 | El Traviesu |
| 3 | Diosanjana |
| 1 | El Marrubio |
| 1 | Valle de Bedoya |
| 1 | Martínez de Cos |
Su propietario, Ángel Moreno, recogió la placa conmemorativa de manos de la consejera de Presidencia, Isabel Urrutia, quien quiso hacer un guiño al despoblamiento rural en sus palabras: «En momentos como los que vivimos de despoblamiento, de abandonos de los pueblos, es de agradecer tener empresas que se dedican a mantener lo nuestro, a fijar población, a fijar el producto y que hacen que la comarca tenga presente y futuro».


También estuvo presente el alcalde de Potes, Francisco Javier Gómez, quien aprovechó el acto para valorar muy positivamente estos tres días de fiesta y subrayar la importancia de preservar esta tradición de cara al futuro: “Tenemos que seguir todos unidos, defendiendo lo nuestro y sabiendo que la tradición lebaniega ha sido y es, la destilación del aguardiente de orujo con la alquitara”.
Unas fiestas que, tras arrancar el viernes a las 19:00 con el taller “Cómo catar un aguardiente”, pondrían su broche final con la icónica degustación de borono con manzanas repinaldas, uno de los platos más representativos de la cocina lebaniega.
Impacto socioeconómico y turístico
Para algunos turistas, la fiesta es una carta de presentación de un producto y de una tierra; para otros, es una fecha señalada en el calendario para subir a Potes. Así lo explica María Elena del Barrio, propietaria del hostal Villa Elena, que año tras año ve cómo se llena su establecimiento, al igual que el de su hermana Isabel, dueña de la posada El Bosque. Lo mismo ocurre con los restaurantes y bares de la localidad, que registran un lleno absoluto, hasta el punto de que los visitantes ya saben de la importancia de ser previsores y reservar con antelación el número de comensales.
Como anécdota, al ser preguntada sobre la forma de definir la Fiesta del Orujo, María Elena no recurre a adjetivos como “explosiva” o “alocada”, sino que la describe como “bonita”, lo que dice mucho sobre la autenticidad de esta celebración y cómo se diferencia de cualquier otra.
María Elena del Barrio: “Nuestro orujo es tan o mejor que el orujo gallego”
Del Barrio, vecina de la comarca lebaniega, asegura que en los alojamientos y en las plazas de Potes lo que más se ve es gente “de aquí, local y, generalmente, jóvenes”, lo que demuestra que esta tradición sigue arraigada en la región, incluso entre las nuevas generaciones. Eso sí, comenta entre risas: “también hay muchos jóvenes que a veces beben con exceso”. Ella, en cambio, prefiere algo más suave y digestivo, como el té del puerto con orujo: “eso es una maravilla. Se lo doy a probar a los turistas y siempre coinciden en lo mismo: está buenísimo”.




