La Torre de Alvarado, uno de los referentes patrimoniales de Medio Cudeyo, vive un momento crítico. Este edificio renacentista, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2015, ha sido incorporado recientemente a la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra debido al impacto que supone para su entorno la construcción de 30 viviendas adosadas a escasos metros.
Ubicada en la parte alta de Heras, en el barrio de La Maza, la torre ha conservado buena parte de su estructura original pese a las reformas acometidas a lo largo de los siglos. Su origen se remonta a finales del medievo, cuando cumplió una doble función: defensiva, durante las guerras banderizas entre Giles y Negretes, y de vigía, como parte del sistema de torres que protegían el acceso a la bahía de Santander.
Ahora su esencia se ve diluida con la creación de la urbanización privada “Residencial Villas de Heras”, promovida por Produque y diseñada por el estudio de arquitectura MOAH, se encuentra en una fase muy avanzada con la construcción de 30 chalés adosados, comercializados en torno a los 240.000 euros. Un proyecto que se tramita con el beneplácito del Ayuntamiento de Medio Cudeyo y de la Consejería de Cultura, que lo avalan y autorizan, mientras que algunos vecinos lo califican de “pelotazo urbanístico que vulnera la Ley de Patrimonio Cultural”.


Desde Hispania Nostra señalan que la torre, pese a no estar habitada, “mantenía un aceptable estado de conservación, que se ha visto afectado por un proyecto urbanístico poco respetuoso que afecta a su entorno de protección”, dado que las obras se desarrollan dentro del área de protección establecida cuando la torre fue declarada BIC. Ese entorno fue definido expresamente para garantizar la “contemplación y comprensión completa del bien”, según lo estableció el Gobierno de Cantabria al rechazar modificaciones urbanísticas anteriores.

A su vez, la intervención actual ha supuesto la tala de encinas de gran porte y ha alterado de manera irreversible el paisaje que rodeaba la torre. Expertos en conservación del patrimonio y profesionales del sector han denunciado en redes sociales lo que consideran “una aberración”, lamentando que no se haya priorizado “la protección del patrimonio”. Como resultado, la construcción histórica ha quedado reducida a un mero reclamo visual dentro de la nueva urbanización.
Bien de Interés Cultural
La Torre de Alvarado es el edificio más antiguo del municipio. De planta cuadrada y muros de mampostería, cuenta con tres alturas y un tejado a cuatro aguas. En su fachada principal destaca una ventana adintelada acompañada del blasón de los Alvarado, donde aún puede leerse la leyenda: “El derecho está en las armas”.


El inmueble marcó la transición entre las torres medievales defensivas y las casonas solariegas que proliferaron en Cantabria en los siglos posteriores. Su historia está ligada a la poderosa familia Alvarado: desde su origen en Secadura, pasando por sucesivas herencias en los siglos XV y XVI, hasta la abolición de los mayorazgos en 1820.
Negativa vecinal
La controversia ha llegado incluso a expresarse mediante pintadas en los muros de la urbanización, dirigidas contra el Ayuntamiento y la Junta Vecinal, evidenciando el malestar social generado por el proyecto.

La torre se convierte en el segundo edificio del municipio que, en apenas unas semanas, pasa a formar parte de la Lista Roja del Patrimonio. Su incorporación se produce poco después de la de Villa Amalia, una antigua casona del complejo balneario de Solares, flanqueada por dos torres de planta cuadrada y actualmente en estado de abandono. Mientras tanto, ni Ayuntamiento, ni promotora, ni arquitectos han querido efectuar declaraciones a los medios sobre la polémica.




