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La “Nobel” lucha de María contra un Maduro autoritarismo

El Nobel de la Paz reconoce décadas de lucha pacífica de María Corina Machado frente a la represión en Venezuela

María Corina Machado, destacada líder opositora venezolana, ha sido galardonada el pasado viernes 10 de Octubre con el Premio Nobel de la Paz 2025. El Comité Nobel noruego destacó su compromiso con los derechos democráticos y la justicia pacífica, premiando años de lucha frente a un régimen que ha limitado la participación política y perseguido sistemáticamente a quienes defienden la libertad en Venezuela.

El reconocimiento a Machado no surge de la nada. Desde 1901, el Nobel de la Paz ha honrado a 139 laureados, entre ellos individuos y organizaciones que, como ella, han trabajado en contextos difíciles y complejos. Este año, entre 338 candidaturas, competía con instituciones internacionales de gran relevancia, como la Corte Penal Internacional o la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos. Sin embargo, el comité consideró que el trabajo de Machado, realizado en condiciones de riesgo constante, merecía destacarse como un ejemplo de valor civil y perseverancia democrática.

María Corina Machado, nació en Caracas en 1967 y, tras formarse en ingeniería industrial y finanzas, se volcó a la política con la creación de Súmate, una organización dedicada a la transparencia electoral y posteriormente con el partido Vente Venezuela. Ha enfrentado bloqueos, destituciones y amenazas, pero nunca abandonó su país ni su causa.

“Este premio no es solo mío”, afirmó tras conocer la noticia, “es del pueblo venezolano que resiste cada día por la libertad y la justicia. Es su perseverancia la que realmente merece reconocimiento”.

El Nobel llega en un momento crítico. Venezuela atraviesa una crisis política, social y económica. Para muchos analistas, premiar a la venezolana no solo legitima su trayectoria, sino que también proyecta un mensaje internacional claro, la democracia y los derechos humanos son causas universales, que deben protegerse incluso en contextos hostiles.

La directora de Human Rights Foundation, Céline Assaf Boustani, señaló que este galardón “resalta la importancia de líderes que defienden la libertad con valentía, aun frente a regímenes autoritarios”.

Aunque el premio otorga visibilidad global, Machado sabe que el desafío continúa. La tarea es transformar la atención internacional en apoyo tangible a una transición pacífica y consolidar la unidad opositora dentro de un país profundamente polarizado.

“La lucha democrática es colectiva”, añadió, “y este Nobel refuerza nuestra esperanza. Nos recuerda que la justicia y la libertad son causas que merecen perseverancia, incluso en los tiempos más difíciles”.

Este galardón es también una señal para otros países de América Latina y del mundo: líderes que defienden los derechos fundamentales pueden, con coraje y constancia, trascender fronteras y despertar solidaridad internacional. En medio de la adversidad venezolana, María Corina Machado se convierte en un símbolo de resistencia y un recordatorio de que la democracia y la justicia, aunque frágiles, pueden prevalecer cuando hay quienes las defienden sin rendirse.

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